por CARLOS LASIERRA GÓMEZ
ÍNDICE GENERAL
ÍNDICE DE PUEBLOS
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS IGLESIAS MUDÉJARES DEL SIGLO XVI
La mayoría de la iglesias mudéjares del siglo XVI presentan una sola nave con capillas entre los contrafuertes, que en muchos casos se comunican entre sí, dando la impresión de tener el templo tres naves. Hay algunas en las que la comunicación se realizó posteriormente, en lo siglos del barroco, como puede ser el caso de Paniza, donde se puede corroborar esto, por la irregularidad de los arcos que rompen los contrafuertes, mientras que en otras la idea de la intercomunicación de las capillas parece parte de un plan preconcebido y realizado cuando se construyó la iglesia. Como pueden ser los casos de Mediana de Aragón o de Mainar.
Hay otro grupo de iglesias, que podemos denominar más modestas, que son las que presentan nave única, no tienen capillas laterales en un primer origen, aunque luego se les añadieran. Pueden valer como ejemplos las de Rueda de Jalón y Urrea de Jalón. Algunas como la de Torres de Berrellén tenía una sola capilla en la cabecera, que pertenecía a alguna cofradía. Posteriormente se pudieron añadir más capillas.
Éstas pueden presentarse una por cada tramo, que es lo más normal, pero existen algunas excepciones siendo dos las capillas por cada tramo. Tienen doble en cada tramo de la nave iglesias como la de San Mateo de Gállego y también las tuvieron en su origen la de Encinacorba, y posiblemente la de Nuez de Ebro.
Las cabeceras por regla general son poligonales de cinco lados tanto en planta como en alzado. Hay casos con planta plana en la cabecera que pasa a poligonal por medio de trompas de ángulos como en Paniza y San Mateo de Gállego, o bien por trompas aveneradas en Torres de Berrellén , Bárboles u Osera. Ejemplos más raros son las que presentan cabecera plana, quedando reducidas a ermitas o iglesias muy modestas. Así la tienen la iglesia de Villanueva de Jalón, la de Gañarul, o la ermita de la Señoría de Saviñán. Al exterior siempre presentan contrafuertes en sus esquinas a excepción del ábside de San Miguel en Belmonte de Gracián.
Se cubren con bóveda, que como corresponde a edificios del siglo XVI, iguan que en gótico, es de crucería estrellada, que llega en algunos casos a grandes complicaciones por el entrecruzamiento de los nervios. Existen también bóvedas de crucería sencilla que cubren capillas, pero este “arcaísmo” lleva a cubrir naves en iglesias como la de Utebo, Villamayor, o Bulbuente.
Hay tres edificios con otro tipo de cubierta conservada, pues es posible que otros se cambiara. Es la cubierta en madera que presenta la ermita de la Virgen de los Dolores de Jabaloyas, la ermita del Rosario en Orcajo y en la iglesia de Torres de Berrellén, ésta última está oculta sobre la bóveda de crucería que se colocó en el siglo XVII. Por supuesto no tiene el esplendor de las cubiertas en madera mudéjares de siglos anteriores, pero queda el dato del mantenimiento de una tradición a punto de perderse, pero no extinguida. Siempre la madera se aplicaba en cubrir la nave, pues la cabecera de los tres ejemplos lo hacían con bóveda de crucería estrellada.
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS TORRES MUDÉJARES DEL SIGLO XVI
Una gran mayoría de las torres que se levantaron el siglo XVI sin de planta cuadrada.
En su estructura interior presentan indistintamente machón central de la misma planta que la torre, o carecen de él, siendo las escaleras casi todas ellas realizadas sobre bóvedas rampantes simplemente a base de tramos.
Se pierde por completo el edificar las escaleras sobre bovedillas. Algunos ejemplos tienen en su interior escalera de caracol, como son la de San Francisco de Tarazona, Bulbuente o Santa María de Albarracín. Otros ejemplos más extraños en cuanto a la estructura interior son las de Encinacorba, que al ser aprovechada la parte baja de un torreón del castillo, se le añadieron unas escaleras en un lateral de la torre en u largo tramo hasta alcanzar la altura del campanario. La de Villanueva de Jalón que las tiene adosadas al exterior, la de Fuendejalón que tras unos primeros “pasos normales”, recurre a una pequeña escalera de caracol en una esquina, como en Santo Domingo de Daroca. La antes citada de San francisco de Tarazona que es toda de caracol, pero elevada en una esquina también. La de Villanueva de Huerva que tiene adosada otra torre por la que discurren las escaleras estando la “torre principal” dividida en plantas, o la de Trasobares,que también se divide en pisos.
Las torres de planta octogonal son normalmente unos grandes ejemplos. Son las últimas grandes manifestaciones de un estilo con pocos años de vida. Por el interior presentas distintas estructuras sin un tipo definido. La de Monterde en su cuerpo octogonal tiene el machón central cuadrado y las escaleras son en ladrillo en escala, La de la Señoría de Saviñán con escalera de caracol, la de Mainar con machón circular, pero realizado posteriormente. Con machón octogonal existen más ejemplos como lo son las de Calatayud, San Andrés y Santa María, Báguena y Muniesa. Aparte quedan las de Torrellas y Pradilla de Ebro sin contrafuertes al exterior.
El último descubrimiento del mudéjar en cuanto a las torres fue la creación de las llamadas torres mixtas. Combinan la planta cuadrada en la parte baja, con la octogonal en los cuerpos superiores. Hay discrepancia sobre la formación de estas torres. Unos que se inclinan por que fueron levantadas solo con planta cuadrada y posteriormente se les añadió el cuerpo octogonal, y los que mantienen que fueron realizadas así de una sola vez.
Ya a finales del siglo XV aparece la torre de Alfajarín, tomando de todas formas pujanza este tipo de torre a raíz de la construcción de la torre de Utebo. A partir de aquí se levantan torres tan espléndidas como las de Ricla, Paniza, Monterde, llegando hasta los últimos ejemplo que pueden ser la de Olalla y Navarrete del Río.
Su estructura interior varía como en el resto de los otros tipos de planta. Paniza, Mesones y Ricla presentan machón central. Osera, Villamayor, Navarrete, Utebo, San Martín del Río y Nueno caracen de él. En Albalate del Arzobispo lo tiene octogonal y en Olalla se divide primero en dos salas o capillas (coro y sotocoro), quedando el cuerpo octogonal hueco.
Tenemos varios ejemplos de torres que en parte inferior presentan la colocación de una capilla, y las escaleras comienzan por encima de ella. En indistinta la planta que tengan, pues en los tres tipos pueden ubicarla.
Son las torres de Tabuenca, San Miguel de Tarazona, Alcubierre (coro y sotocoro), San Mateo de Gállego, las dos de Ambel, Todas ellas con planta cuadrada.
Con planta octogonal están las dos de Calatayud, San Andrés y Santa María, y con planta mixta la de Albalate del Arzobispo, Olalla, y la de Paniza, esta última muy tranformada, aunque en su origen si que presentaba capilla en su parte baja.
Al igual que en Mainar, muchas otras torres carecían de escalera realizada en obra, y la tenían de madera, realizándose posteriormente unas con materiales más sólidos en su sustitución. Se puede comprobar por ejemplo en Moyuela, donde se ve como la escalera de la torre rompe los vanos transcurriendo por delante de ellos, partiendo su luz.
MOTIVOS DECORATIVOS REALIZADOS EN LADRILLO Y CERÁMICA
La decoración en ladrillo en resalte será una de las características típicas del mudéjar, aunque no la podemos considerar como la única en este estilo, ni tampoco el distintivo del mismo. Existen también iglesias realizadas en otros materiales como mampostería o sillería que se pueden considerar mudéjares, por estructura y lenguaje. No podemos olvidarnos que la piedra también se usa en el mudéjar, como en la torre de Miedes, o ya en el siglo XVI en la iglesia de Rodén.
El motivo decorativo más utilizado van a ser las cruces de múltiples brazos, o rombos de cuatro lados, que junto con las esquinillas o dientes de sierra normales o a tresbolillo conforman los dibujos tanto en ábsides, como muros, fachadas y sobre todo donde la decoración se hace más fuerte en las torres.
Los dientes de sierra o esquinillas aparecen desde una simple línea a formar grandes paños a finales de siglo. Este motivo así utilizado pasará a las torres barrocas del siglo XVII, como ocurre en Cosa o en Burbáguena. Algunas veces se llega a aplantillarlo, dejando la esquina en bocel.
Otros motivos son las cruces antes citadas en doble relieve que aparecen con o sin pequeña cruz en su centro. También encontramos rombos en negativo, exágonos, cadenetas, paños con pequeñas cruces, triángulos o almenillas, óculos de fuerte influencia renacentista, zig-zag de fuerte raigambre en el mudéjar, arquitos ciegos. Se aplican también arcos mixtilíneos realizados por la aproximación de los ladrillos y no aplantillados como era costumbre en siglos anteriores, y arcos cruzados como motivo que perdura en la torre de Utebo o en Santa Engracia de Zaragoza.
En los últimos años del siglo la creación de nuevos motivos llevará a los alarifes mudéjares a “inventar” nuevos tipos ornamentales en un intento de procurar mantener vivo un estilo. Torres como la de Navarrete del Río o Peralejos de Alfambra, dan todo un muestrario de nuevas ideas para las decoraciones en siglo posteriores, que luego emplean otras iglesias de siglos siguientes como aparecen en la torre de Lécera, o en la fachada de Hijar.
Dos últimos elementos que decoran los templos son las ménsulas en ladrillo, que logran un bello juego de luces y sombras, que incluso adoptan iglesias construidas en piedra como en Cubla, Corbalán y Celadas. Y los torreoncillos en las torres mixtas, que cumplen una doble misión arquitectónica, pues suavizan el paso del cuerpo cuadrado al octogonal, y otra decorativa como representación de la misma estructura de la torre reducida. Destacan los de las torres de Utebo y de Villamayor. Están en la misma estética que los que se colocaron en la Lonja de Zaragoza en sus esquinas. También se decoran con ladrillo en resalte y cerámica.
Si en siglos anteriores era una constante el aplicar cerámica, que desmaterializa aún más la estructura de torres y ábsides, durante el siglo XVI, salvo en raros y a la vez sobresalientes ejemplos, la cerámica será escasa y siempre sencilla, realizada en verde o azul y blanco a cartabón.
La escasa utilización de motivos decorativos da paso a una monotonía, que en algunos casos llega a cansar al espectador detallista . Éstos se repiten hasta la saciedad, y el ejemplo más claro puede ser la torre de la iglesia de Muniesa, con su altura, y juego de volúmenes que disminuyen en anchura conforme ascienden, como cuerpos superpuestos, pero pierde valoración estética en lo decorativo, con la repetición del mismo motivo casi desde los pies al chapitel.
Así pues, el alarife se encuentra algo cansado, pero no torpe, recuerda perfectamente el uso del ladrillo, aunque rara vez lo aplantilla para la realización de las labores decorativas, pero lo maneja con soltura, aunque con cierta repetición. Y por fin sabe crear nuevos motivos con una imaginación adaptada a los nuevos tiempos y a las nuevas influencias exteriores como buen artista de raíz musulmán, en un intento de supervivencia .
Ésta se conseguirá, y muestra de ello son las yeserías barroco-mudéjares de muchas iglesias, o las fachadas y torres barrocas que se decoran con motivos en ladrillo en resalte. Las torres de Báguena, Navarrete del Río, o Peralejos de Alfambra adoptan ya en el siglo XVI esos nuevos motivos, que luego veremos en la torre de la iglesia de Lécera, o en la fachada y torre de la iglesia de Hijar. Así hay edificios que retoman y continúan con esa idea como por ejemplo en la torre de Albalate del Arzobispo donde a pesar de sus distintas ampliaciones, presenta una gran unidad estética.
YESO. La decoración interior realizada en este material se va a concentrar en algunas ménsulas talladas donde apoya el arranque de las bóvedas, destacando entre ellas por su mayor trabajo las de Rodén y las del claustro del Pueyo de Villamayor, por su labor con temas vegetales calados de tradición gótica. Otro lugar donde se aplica decoración tallada en yeso son las claves de las bóvedas, que presentan rosetas, cruces, o temas heráldicos.
Otros motivos de influencia renacentista se aplican en fajas como en Paracuellos de Jiloca, o colocada en los derrames internos de los vanos como en Mainar, o Bárboles.
La obra de mayor importancia en este material es la boca de la capilla del Carmen en la iglesia de San Pedro de Alagón, hoy transformada en atrio de acceso, donde el artista consiguió una perfecta simbiosis entre los motivos renacientes y el lenguaje tradicional mudéjar.
Otras labores son los rosetones que cierran calando la luz con celosías con motivos de lazo y entrecruzamiento de líneas, para formar estrellas, destacando los que se conservan en Utebo y en Encinacorba. Dentro de la misma estética están las celosías del claustro de la Catedral de Tarazona y el frontal del coro de la iglesia de La Concepción en la misma ciudad.
Muchas iglesias presentan labores de lazo decorando los intradoses de los arcos y sus roscas, pero son trabajos realizados con posterioridad, en época barroca. Destacan las realizadas en las iglesias de Paniza, Moyuela, Bárboles..., es la supervivencia del estilo tras la expulsión de los moriscos en 1610.
MADERA. Los trabajos realizados en este material para ser aplicados a la arquitectura como elemento decorativo, se reducen a las claves mayores de las bóvedas, tanto en la cabecera como en la nave, aunque casi todas son datables ya en el siglo XVII. Destacan aun del siglo XVI las de la iglesia de Encinacorba en su cabecera, con cierto parecido a las del cimborrio de La Seo de Zaragoza.
PINTURA. La pintura aplicada sobre los muros de las iglesias como norma general se realiza sobre un esgrafiado previo, que simula piedra sillar o bien ladrillo.
Dos ejemplos se desmarcan de esta línea. Primero apareció tras la última restauración en la iglesia de Torres de Berrellén unas figuras de busto enmarcadas por arcos conopiales. Y el otro ejemplo están las pinturas que se conservan en Rodén y en Paniza realizadas a base de trazos rápidos, ondulantes, y círculos con puntos blancos sobre fondo oscuro.
El templo está construido casi totalmente en sillarejo, revocado con yeso en muchas de sus partes. El ladrillo aparece en los contrafuertes y en la torre.
La iglesia tiene una sola nave, que forma un espacio amplio, unitario y luminoso, sin ninguna pantalla visual, que intercepte la vista hasta el altar mayor.
Tiene ábside poligonal de cinco lados, que se cubre al igual que el resto de la nave de la iglesia con bóveda de crucería estrellada. Ésta nace de nervaduras que no apoyan en ninguna ménsula, ni cornisa. El perfil del arco es ligeramente apuntado, y decora las claves con temas florales muy sencillos.
A la torre se accede por una pequeña puerta abierta al exterior, y su estructura de la caja de escaleras es sencilla, ya que éstas se adosan al muro de la torre y carece de machón central. El paso al segundo cuerpo de planta octogonal, obra posterior, se realiza por medio de trompas de ángulos.
Hay una palabra que define y describe el edificio en su exterior, y es, sobriedad. Tan sólo la torre presenta toque decorativos.
La torre se encuentra en el tramo recto del presbiterio, lado del evangelio. Esta ubicación es bastante rara en el mudéjar, aunque hay ejemplos como la más cercana en la iglesia de Grisel, o ya más lejos en la comarca de Calatayud, donde allí se coloca la torre en Santa María de Calatayud, en la iglesia de Mara y en la de Orera.
La decoración de la torre se resume en varias fajas de dientes de sierra o esquinillas y en dos bandas de rombos de cuatro lados, que rítmicamente aumentan de tamaño entre la primera y la segunda. El cuerpo superior, como ya hemos dicho es una obra posterior, es de planta octogonal, articulado cornisas y con pilastras adosadas en sus esquinas.
Cronológicamente la iglesia se levantaría a partir de la segunda mitad del siglo XVI, llegando hasta sus últimos años. Se comenzaría por el ábside, que denota una cierta mayor antigüedad, para concluir seguidamente con los dos tramos que componen la nave.
La iglesia es un edificio, en un principio, mudéjar del siglo XV, con numerosas ampliaciones y reformas que se fueron realizando en siglos posteriores.
En el siglo XVI, se levantaron dos pequeñas capillas situadas a ambos lados de la iglesia en el tramo recto del presbiterio. Son de planta cuadrada, y se cubren con una complicadísima bóveda de crucería estrellada. Las nervaduras que la conforman son finísimas dado el reducido espacio que ocupan y el gran número de ellas que se entrecruzan.
La capilla del lado de la epístola tiene el acceso a la torre que se encuentra en el centro de la cabecera.
Podemos fechar esta ampliación de la iglesia de Aguilón en el último tercio del siglo XVI, por la gran complicación que presentan sus bóvedas.
IGLESIA DE SAN PEDRO
La iglesia de San Pedro se levanta casi en la parte más alta de la localidad, al final de la calle mayor, y en él destaca su torre octogonal mudéjar del siglo XIV.
Las ampliaciones que sufrió el templo durante el siglo XVI, son tres fundamentalmente:
1- Se le añadió un tramo más a la nave, y se colocó un coro alto a los pies.
2- La capilla de la Virgen del Carmen, hoy transformada en pórtico, con una extraordinaria boca de capilla.
3- Obras exteriores con la construcción de una nueva portada y una galería de arcos de medio punto.
1- El último tramo de la nave añadido en el siglo XVI es de menores proporciones que los otros de la iglesia, ya que se encuentra con la torre en el lado de la epístola. Tiene planta cuadrada y se cubre con bóveda de crucería estrellada. La rosca del arco que abre a la nave va profusamente decorado con motivos vegetales realizados en yeso, cardinas y un águila con las alas explayadas en la clave, y un escudo.
2- La capilla de la Virgen del Carmen es de pequeñas dimensiones y se cubre con bóveda de crucería con terceletes. Se decoran las claves con una labor en madera sobredorada con piñas y cardinas. Es una fundación de los Blasco de Aragón. La embocadura de la capilla con la nave presenta una gran variedad de motivos decorativos realizados en yeso. Es un ejemplo claro de la simbiosis que logra el arte mudéjar al mezclar motivos puramente renacentistas, con un lenguaje y motivos mudéjares.
3- Durante el siglo XVI se realizaron al exterior dos obras fundamentalmente, La primera como es lógica, al ampliar la iglesia en un tramo más se necesitaba una nueva portada, pues con la ampliación se eliminó la anterior. Aunque se encuentra actualmente tapiada, es de corte bastante clasicista y sencilla. La segunda obra fue la colocación de una galería de arcos de medio punto sobre la nave, encima de la cornisa que remataba la iglesia anteriormente.
Cronológicamente la Capilla de la Virgen del Carmen la podemos fechar por la sencillez de la bóveda y grosor de sus nervios en los primeros años del siglo XVI.
La ampliación del último tramo y coro alto a los pies de la iglesia se puede llevar entre el primer tercio y no más allá de la primera mitad del siglo XVI. Por su parte la galería o lonja aragonesa, que descarga y sanea la bóveda, la podemos datar en la última mitad del siglo, casi llegando a los primero años del siguiente.
TORRE DE LA IGLESIA DE LA ASUNCIÓN
La iglesia parroquial de la Asunción es una obra renacentista, construida en el siglo XVI, y cubierta con bóvedas de crucería estrellada. De esta iglesia nos tenemos que central en la torre, obra mudéjar de indudable interés y calidad.
La torre comienza en piedra sillar de muy buena factura y calidad, que hace de basamento en el cuerpo cuadrado. Ya en la parte superior de éste aparece el ladrillo.
Es por su estructura de las que denominas torres mixtas, con un primer cuerpo cuadrado y otro más alto (por reformas posteriores), de planta octogonal. El cuerpo inferior está ocupado por la colocación de una capilla, que se cubre con bóveda de crucería estrellada. Encima de ella ya cerca del cuerpo octogonal empiezan las escaleras y el machón central. Aquéllas discurren entre éste y el muro exterior de la torre. No son las típicas escaleras a bases de tramos que tanto se dan en siglo XVI, sino que denotando una mayor antigüedad, fiel a la tradición, se realizan con la aproximación de hiladas de ladrillos. El paso de un cuerpo a otro se realiza por trompas de ángulos en las esquinas.
Al exterior tras el primer cuerpo en piedra se pasa al ladrillo aún en la planta cuadrada, terminando ésta con una banda de cerámica, y dientes de sierra. El paso al cuerpo octogonal se suaviza con los típicos torreoncillos en las esquinas, de forma octogonal, y muy trabajados. El juego de luces se consigue con la aplicación de sencillas fajas de dientes de sierra y un paño de rombos, además de las cornisas y pilastras que articulan toda la torre.
La torre fue sucesivamente ganando altura tras la añadidura de distintos cuerpos a través de los siglos, que a pesar de todo mantienen cierta unidad y conexión con la obra realizada en el siglo XVI. Así pues cronológicamente el cuerpo cuadrado y el primero octogonal son aproximadamente de la primera mitad del siglo XVI. El segundo cuerpo octogonal, campanario, se realizaría desde esta fecha hasta 1589. El siguiente encaja ya dentro del siglo XVII, ya que aunque aplique dientes de sierra en la decoración el lenguaje ya es barroco, como pasa en otra localidades de la provincia de Teruel como en Hijar. El último cuerpo parece obra ya del siglo XVIII.
TORRE DE LA CAPILLA DEL CASTILLO
En la esquina del castillo destaca, dominando la panorámica de toda la villa, la torre de la capilla. Tiene planta octogonal, siguiendo la tipología de su hermana mayor, la de la parroquia. Tiene dos cuerpos y se decora con filas de dientes de sierra. Carace de pilastras en las esquinas como los casos de Pradilla de Ebro y Torrellas.
IGLESIA DE SANTA MARIA
Ciudad de la provincia de Teruel, es la capital de la comunidad que lleva su nombre.
Está llena de rincones típicos y obras de arte. La iglesia de Santa María se encuentra situada a las afueras de la población, en lo que fuera el núcleo primitivo de la misma.
Es un edificio construido por el arquitecto de origen francés Quinto Pierres Vedel, que la dejó inconclusa al morir en 1567. Es una iglesia de amplia nave cubierta con bóveda de crucería estrellada, obra muy renacentista, de las que nos tiene acostumbrado dicho arquitecto. Pero a pesar de que en su interior no habla el lenguaje mudéjar, sí se contagió de este estilo en su exterior.
Éste se puede dividir en tres zonas bien definidas. Una primera realizada en mampostería, que coincide con las capillas laterales. Luego viene un muro en ladrillo, que es donde se concentra la decoración. Aparecen dientes de sierra a tresbolillo, paños de rombos y vanos en arco de medio punto doblados que iluminan la nave. La tercera zona de la fachada es una galería de arcos de medio punto realizados toscamente, y pensamos que ya no es obra de Quinto Pierres Vedel, emparentándose con los de la catedral. Esta última sería la parte que dejó inconclusa el arquitecto a su muerte.
El resto de la fachada se completa con la portada. Es un sencillo arco de medio punto realizado en piedra sillar de amplia rosca. Un típico alero de madera la protege.
Es uno de los escasos ejemplos de iglesia completa edificada en estilo mudéjar en la Provincia de Huesca. Junto con la torre-cimborrio de Monzón, son los únicos ejemplos mudéjares de la comarca.
Se construyó en ladrillo. Tiene cabecera poligonal de cinco lados cubierta con una bóveda de crucería estrellada muy complicada. La nave consta de cuatro tramos
cubiertos igualmente con el mismo tipo de bóveda siendo distinto el dibujo que ofrece cada uno de ellos. Todas las claves se decoran con pequeñas rosetas realizadas en yeso.Tiene una capilla lateral por cada tramo, salvo en el último en el lado de la epístola, que es donde se sitúa la torre. Solamente una conserva la cubrición original con crucería estrellada. Además tiene coro alto a los pies de la iglesia que se levanta sobre una estructura adintelada.
La torre parece una obra posterior, ya de época barroca. Tiene planta cuadrada, para pasar luego en altura al octógono.
La fachada principal es una de las partes de iglesia más destacable. Presenta en la parte baja la portada, que se compone de un arco de medio punto enmarcado por pilastras, entablamento y tímpano triangular, toda ella muy sencilla.
En la parte superior, sobre el óculo que ilumina el coro se coloca una faja de decoración en ladrillo en relieve formando rombos o cruces de múltiples brazos. Remata la obra la típica galería de arcos de medio punto doblados, articulados por impostas. Esta galería recorre toda la nave y rodea el ábside, aunque aquí no se doblan los arcos de medio punto.
La iglesia cronológicamente la podemos fechar , por el análisis estructural de su “barroquizante” bóveda que cubre tanto la cabecera como la nave, en el último tercio del siglo XVI.
La iglesia es un edificio comenzado en el siglo XIV con testero recto y cubierto con bóveda de crucería sencilla. Dos obras de ampliación se llevaron a cabo durante el siglo XVI. Las capillas laterales, un tramo nuevo, y la torre. Ambas se realizaron en ladrillo en contrate con la mampostería utilizada anteriormente.
Las capillas se abren a la nave por medio de arco de medio punto la del lado del evangelio, y por medio de un arco ligeramente tendido la del lado de la epístola. Ambas se cubre con bóveda de crucería estrellada.
El tramo añadido es de menores proporciones que los anteriores y se cubre con bóveda de cañón apuntado, reforzada con tres arcos fajones, que arrancan de sus respectivas ménsulas, de forma bastante sencilla.
La torre en su interior tiene una curiosa estructura, ya que su parte baja es aprovechada para la colocación de un coro alto y su sotocoro. El resto de la torre sigue el modelo tradicional de las torres mudéjares del la segunda mitad del siglo XVI. Las escaleras se adosan al muro interior de la torre, careciendo de machón central.
Al exterior se levantó una galería de arcos de medio punto doblados, en el tramo realizado en el siglo XVI, pero posiblemente fuera en el siglo siguiente cuando se culminó esta obra. La portada es un sencillo arco de medio punto, protegido por un atrio.
La torre es la parte más destacada del edificio, pues allí donde se concentra toda la decoración de ladrillos en resalte. Su estructura externa es lo más interesante, ya que los tres cuerpos de la misma van disminuyendo progresivamente de tamaño tanto en altura como en anchura conforme se van superponiendo. Nos recuerda como dice el doctor Borrás a los minaretes de Kairuán o Sfax. También este ritmo se conjuga con el tamaño y número de vanos que se van abriendo en cada cuerpo. Al aumentar su número, disminuyen de tamaño. Toda la decoración se realiza a base de paños de sebka con rombos, con o sin cruz inscrita en su interior, y filas de dientes de sierra.
Como podemos ver la monotonía en la decoración es lo que puede oscurecer el logrado ritmo y estructura en la distribución de los cuerpos. Esta es una constante del mudéjar en el siglo XVI, donde la monotonía decorativa lleva al alarife al empleo de solamente la aplicación de dos o tres motivos.
Las obras del siglo XVI, cronológicamente las podemos llevar a la segunda mitad del mismo. Tanto las capillas, por su complicadísima bóveda, como la torre por su estructura, lo denotan. El tramo que amplia la nave es de una realización tosca y popular, y sin grandes pretensiones artísticas, que por lógica tenemos que datar en la misma época. La galería exterior de ventanas, como ya hemos dicho, se remataría ya entrado el siglo XVII. Hay otras dos capillas obra ya del siglo XVIII.
En el siglo XVI, en estilo mudéjar, se realizó el cuerpo superior de la torre. Elevado sobre un alto primer basamento en piedra, superando en altura la nave de la iglesia, se construyó en ladrillo con poca decoración.
Consta de dos arcos de medio punto, doblados. Escoltando estos vanos se decora el resto de los paños con unos pequeños trozos de dientes de sierra. Se completa con una impostas corridas en ladrillo resaltado. Se remata la torre con otro cuerpo de planta octogonal posterior, ya del siglo XVIII.
Cronológicamente el cuerpo del siglo XVI lo podemos fechar en la segunda mitad del mismo.
TORRE DE LA IGLESIA PARROQUIAL
De la iglesia de Alforque nos interesa su torre mudéjar construida en ladrillo en el siglo XVI. Como en otros muchos lugares la iglesia se realizó en sillarejo, pero el ladrillo se reservó para la torre.
Es de planta cuadrada, muy sencilla, y bastante rehecha. Conserva como destacable la decoración de ladrillos en resalte formando varias filas de dientes de sierra o esquinillas, que la articulan. Parece inconclusa, pues destaca muy poco de la altura de la nave de la iglesia.
AMPLIACIÓN DE LA TORRE DE LA IGLESIA PARROQUIAL
En el siglo XVI se levantó un nuevo cuerpo octogonal sobre el de planta cuadrada existente del siglo XIV. En este último se cegaron los vanos con cruces de múltiples brazos, que dan así una mayor unidad al conjunto en lazando con la decoración del nuevo cuerpo superior.
Es lógica la construcción de este nuevo cuerpo, para convertir a la torre en el tipo que denominamos mixto, pues recordemos como era fuerte el influjo durante este siglo de la torre de Utebo, o la más cercana torre de la iglesia de Ricla.
El paso del cuerpo cuadrado al octogonal se suaviza con la colocación de torreoncillos en las esquinas, que repiten la estructura de la torre, con un octógono sobre un cuadrado.
La decoración en ladrillo cubre tanto los paños como los contrafuertes, que matan las esquinas. Los cuerpos superiores forman el campanario doble con arcos de medio punto. Se articula toda la torre con cornisas y aplicaciones cerámicas entre ellas, realizadas en verde y blanco a cartabón. Fueron totalmente sustituidas todas las piezas en la restauración de 1960, perdiendo así gran parte de su autenticidad.
Al interior el primer cuerpo octogonal presenta aún machón central cuadrado, como prolongación del cuerpo cuadrado, con las escaleras realizadas a base tramos entre éste y el muro de la torre. Los dos cuerpos superiores están huecos totalmente.
Se puede datar el cuerpo octogonal hacia 1575, fecha de una campana de la cofradía de San Miguel. Es decir, se levantó en la segunda mitad del siglo XVI, como la vecina de la iglesia parroquial de Ricla.
ERMITA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO
Tanto la ermita, como la parroquia, y el palacio forman por su cercanía un conjunto de notable interés.
El actual edificio de la ermita de la Virgen de Rosario es una obra del siglo XVIII (1778), del que conservamos de su etapa anterior del siglo XVI, dos elementos destacable. Sobre todo y más importante la torre, y además la portada primitiva.
La torre es de planta cuadrada, con tres cuerpos. La decoración se concentra a partir del segundo. Tiene un paño de sebka con crucecitas, motivo poco difundido en el mudéjar del siglo XVI. Sobre él típico paño con rombos, para llegar al tercer cuerpo, que hace las funciones de campanario, en el que se abren dos vanos en arco de medio punto doblado, escoltados por filas de esquinillas, y rematados por paño que encierra rombos de seis lados, con nudo central.
La portada es una obra sencilla, y está tapiada, pues se abrió una nueva tras la ampliación barroca. Se forma por un arco de medio punto de doble gradación, y una cornisa a modo de alfiz. Se decora con distintas filas de esquinillas.
Toda la obra del siglo XVI, se puede fechar por su estructura y motivos decorativos dentro del segundo tercio del siglo.
IGLESIA DE SAN MIGUEL
La iglesia de San Miguel de Ambel es un edificio realizado en distintas etapas desde su comienzo en siglo XIV. En el siglo XVI se realizaron algunas capillas cubiertas con bóveda de crucería estrellada, con los combados formando una flor central.
La obra más importante de este siglo está al exterior. Se realiza una gran fachada y las dos torres.
Su aspecto es más de un palacio civil, que de una iglesia. La fachada se divide entres pisos, que ascienden rítmicamente por la distinta distribución en el número de vanos, que en su origen se abrieron a modo de galerías superpuestas. El primer cuerpo tiene tres arcos tendidos de amplia luz. El segundo duplica las arcadas. Y en el tercero se vuelve a producir el mismo efecto, el doble de arcos, que reducen sensiblemente su tamaño, funcionando ya como la típica galería que sanea la bóveda evitando que peso del tejado caiga directamente sobre élla.
Esta fachada se ve enmarcada por dos torres, una a cada lado, y ambas son distintas tanto formal como estructuralmente.
La de los pies de la iglesia es de planta cuadrada, y se divide en varios pisos por distintas cornisas. Destaca solo por la colocación de una banda de cerámica, que ha sufrido distintos avatares a lo largo del tiempo, y por fin restaurada en la última intervención. El último cuerpo remata con la colocación de ventanas con arcos de medio punto doblados en número de cuatro por cada cara.
La torre de la derecha, que hace las funciones de campanario, parece obra posterior. Tiene dos cuerpos. El inferior de planta cuadrada y el superior octogonal con pilastras en las esquinas. Se decora con una sencilla faja de dientes de sierra.
Es difícil fechar la iglesia. Pero por la estructura de las bóvedas de las capillas se puede datar en la mitad del siglo XVI, siendo posterior la torre de planta mixta, que puede ser obra del tercer tercio del siglo. Probablemente estas obras se realizaron bajo el mecenazgo de Pedro de Monserrate, comendador de Ambel. Epigráficamente podemos tomar como fecha la de 1548 que aparece en la clave de la bóveda de crucería de la capilla lateral del último tramo.
IGLESIA DE NUSTRA SEÑORA DEL CASTILLO
La iglesia de Aniñón es un edificio levantado en piedra silla r en el siglo XVI, desde 1568 hasta 1594, con ábside poligonal de cinco lados, nave con cuatro tramos, capillas laterales entre los contrafuertes, y todo ello abovedado con crucería estrellada bastante complicada. La torre se conservó del edificio anterior y es obra mudéjar del siglo XIV.
De esta iglesia nos interesa como obra realizada en el siglo XVI, el hastial de los pies del templo. Está realizado en ladrillo y en estilo mudéjar. Éste representa posiblemente la imagen que el pueblo tenía de su iglesia, que al ser construida de nuevo no podía omitirse, por lo que al pesar de que el nuevo edificio se realizase en piedra sillar, este muro que mira hacia el pueblo se realizó en ladrillo y con estética mudéjar, algo arcaizante.
Las dudas que apunta Abbad Ríos en su catálogo monumental de la provincia de Zaragoza fechándolo en siglo XIV, como la torre, se desvanecen al analizar su estructua y su sencillez decorativa. Si así fuera nos encontraríamos con una obra que se parecería más al muro de la Parroquieta de La Seo de Zaragoza o a la fachada de la iglesia de Morata de Jiloca, pero está más cerca de la cabecera de la ermita de la Señoría de Saviñán.
El hastial se divide por los cuatro gruesos contrafuertes verticalmente, y en cuatro cuerpos horizontalmente por medio de impostas. Se levanta tras un alto basamento en piedra sillar, y sobre él comienza la obra en ladrillo. Decorativamente utiliza como único elemento de ladrillo en resalte filas de dientes de sierra sencillas o colocadas a tresbolillo. En el tercer cuerpo aplica además decoración en cerámica encerrada en vanos de medio punto, formando un ajedrezado.
A la derecha del espectador se eleva una estructura realizada a base de superponer pisos con ventanas en arco de medio punto, sobresaliendo el último por encima del tejado de la nave, para formar una torre de escaso desarrollo.
Datable en 1599 es la puerta de entrada a la sacristía, decorada con lazos de ocho.
De la iglesia parroquial nos interesa la torre, realizada en ladrillo el cuerpo superior de la misma, y en mampostería reforzada con ladrillo en sus esquinas en el cuerpo inferior.
La iglesia es un edificio situado en lo más alto del pueblo, junto con el castillo. Se realizó en mampostería y en estilo gótico. En el lado de la epístola a mitad de la nave se levanta la torre mudéjar.
El cuerpo mudéjar de la torre, que hace las funciones de campanario, es muy sencillo, compuesto de un paño central de gran tamaño, abierto por un arco de medio punto doblado articulado por una cornisa. A ambos lados de él aparecen dientes de sierra en paños, y casetones realizado todo en ladrillo. Sobre el arco vuelven a aparecer los dientes de sierra y dos óculos, y una nueva faja de esquinillas.
La estructura interior es con machón central cuadrado, como la planta de la torre, y las escaleras discurren entre él y el muro de la torre.
Se puede fechar la torre en las últimas décadas del siglo XVI.
ERMITA DE SAN JOSÉ
La ermita de San José de Azuara se encuentra en un cerro que domina totalmente el caserío, desde el que se puede contemplar una magnífica panorámica de la vega del río Cámaras.
Se levantó en dos etapas. Primero sería el clásico templo gótico con la nave cubierta con madera reforzada con arcos apuntados. Pero ya en siglo XVI, y en su segunda mitad, se realizaron nuevas obras, dotando a la ermita de una nueva cabecera, y una torre a los pies de estilo mudéjar. Parece que la intención era el renovar completamente el edificio, sustituyendo la nave, de ahí la gran diferencia de altura entre ésta y la nueva cabecera.
El ábside es poligonal de cinco lados, y se cubre al interior con bóveda de crucería estrellada, que forman una estrella central. A ambos lados del tramo recto del presbiterio se abren sendas capillas laterales, cubiertas también con bóveda de crucería con diagonales y pies de gallo. El resto de la iglesia, como ya hemos dicho, es una obra anterior, posiblemente del siglo XIII.
La torre interiormente carece de machón central, y las escaleras asciende a base de rampas pegadas al muro interior de la torre. Tiene planta cuadrada.
Al exterior destaca la gran altura de la cabecera con sus contrafuertes, realizados en ladrillo, en las esquinas. La embocadura con la nave resulta tosca, y se observan los arcos que conforman la bóveda. En uno de los lados del presbiterio hay unas piezas de cerámica que forman una cruz.
La torre se encuentra a los pies en el lado de la epístola, y parece que ha perdido algún cuerpo superior. Se decora sencillamente con fajas de esquinillas, y tiene un vano en el centro, abierto en arco de medio punto.
De la iglesia parroquial de Báguena nos interesa la torre.
Los materiales empleados en la construcción de la torre, marcan también dos etapas constructivas distintas. El primer cuerpo de la torre de planta cuadrada, está construido en piedra sillar. E interiormente se ve que es anterior al resto de la torre. Se cubre con bóveda de crucería sencilla, que se puede fechar en el siglo XIV, y que fue rota para la construcción de las escaleras que ascienden al cuerpo superior.
El cuerpo octogonal, realizado en ladrillo, tiene machón central rectangular. La escalera discurre entre éste y muro de la torre a base de tramos .Dos lados del octógono son más pequeños que los otros seis.
La torre mudéjar en sí, se divide en dos cuerpos. La decoración que presenta es variada comenzando por óculos con un aspa en su interior, dientes de sierra, vanos decorativos en arco de medio punto doblados, que guardan rombos, óculos con cabezas talladas en piedra en su interior, filas de pequeñas pilastras, cadenetas...
Toda ella se articula con pilastras adosadas a las esquinas a modo de contrafuertes que recorren la torre de arriba abajo, decoradas con una fina labor de ladrillo en resalte, con temas clásicos como las esquinillas, y otros que podemos denominar más manieristas. Horizontalmente toda la torre se ve recorrida por cornisas y ménsulas en ladrillo o en piedra, que la dividen y articulan.
El remate, parece obra posterior, de época barroca, por el alabeamiento de las esquinas. Termina la torre con un chapitel de tejas vidriadas.
Esta torre la podemos comparar con su vecina de San Martín del Río, superándola en motivos decorativos, o bien con la de Monterde, pero ésta la supera en antigüedad. Ya que la torre de la iglesia de Báguena la podemos fechar a fines del siglo XVI, por la aparición de motivos “amanerados”, y renacentistas, como los óculos . Junto con las torres de Navarrete y Peralejos de Alfambra son el paso hacia la supervivencia de un estilo, que con la aplicación de nuevos motivos veremos en otras muchas torres ya barrocas de siglos posteriores.
IGLESIA DE LA ASUNCIÓN
La iglesia se encuentra en una amplia plaza, en una de sus esquinas. Se halla casi completamente rodeada casi rodeada de otras edificaciones, y tan sólo la fachada principal se puede contemplar fácilmente. Toda ella está edificada en ladrillo.
Cuando se renovó la iglesia en el siglo XVI, se hizo perpendicularmente a la anterior, de la que se conservó su torre del siglo XV. La construyeron los dos Botero en 1544 por encargo del señor del lugar Jerónimo Ximénez de Embún.
El ábside es de cabecera plana en planta y alzado, transformándose al interior en poligonal mediante el volteo de una trompas aveneradas en las esquinas. Se cubre con bóveda de crucería estrellada. Las nervaduras arrancan de ménsulas talladas en yeso, que representas cabezas de ángeles, que se engloban en una cornisa decorada a base de dentículos.
La nave , de dos tramos, se cubre igualmente con bóveda de crucería estrellada. Continua la misma cornisa que en la cabecera. Las claves mayores están profusamente decoradas con claves en madera sobredorada como en el ábside, obra ya del siglo XVII.
Se ilumina con vanos en arco de medio punto con derrame interno, decorados con motivos a candelieri.
Tiene sendas capillas a ambos lados del presbiterio, cubiertas con bóveda de crucería. El resto de las capillas laterales de la nave son ampliaciones de siglos posteriores.
La fachada exterior es muy sencilla, y en cierta forma “camufla” el magnífico interior del templo. En ella se abre una sencilla puerta en arco de medio punto de ancha rosca. El intradós se decora con sencillos casetones, que encierran en su interior rosetas. Remata toda la fachada un alero logrado con ménsulas en ladrillo en disminución del tamaño.
La torre, como ya hemos dicho es obra del siglo XV, se decora con dientes de sierra y platos de cerámica.
IGLESIA DE SAN MARTÍN.
La iglesia de San Martín de Belchite era un edificio modesto en su origen, levantado posiblemente en el siglo XIV. Posteriormente en el siglo XVI sufrirá varias remodelaciones y ampliaciones, las más importantes entre 1550 y 1560. El arquitecto Gabriel Gombao también interviene en algunas obras a principios de siglo, pero desconocemos exactamente qué realizó.
De las obras del siglo XVI se conservan dos capillas en el lado de la epístola, cubiertas con crucería. También se levantó una nueva cubierta, que sería de crucería estrellada, de la que conservan algunos arranques en la cabecera. Se abrieron nuevos vanos de iluminación en arco de medio punto, con derrame interno decorado con motivos a candelieri. Sobre ellos se elevó toda una galería de ventanas con arco de medio punto doblado, para saneamiento de la bóveda, y bajo ella una faja decorativa de rombos, en doble relieve y otra de dientes de sierra a tresbolillo.
También se realizaron capillas laterales, que algunas fueron ya reformadas en época barroca. Toda la iglesia al interior se decoró con una imposta corrida en yeso decorada con motivos vegetales estilizados. Además se pintó y esgrafió simulando sillares.
En la época del barroco (siglos XVII-XVIII), siguieron las ampliaciones, añadiendo una nuevas capillas en el lado de la epístola, quedando las mudéjares transformada en una nave lateral.
Es muy normal estas ampliaciones que transformaron modestos edificios mudéjares del siglo XIV, en amplios salones con nueva y amplia cubierta en el siglo XVI. Son los casos también de Hijar, Perdiguera, Quinto de Ebro..., que también posteriormente con el barroco continuó su transformación.
TORRE DEL RELOJ
Esta torre es único resto del edificio al que correspondía, que casi ha desaparecido tras la contienda de 1936. Está levantada en ladrillo.
Su estructura interna es la común en el siglo XVI. Machón central de la misma forma que la torre, y las escaleras a base de tramos entre éste y el muro de la torre.
Al exterior se conservan dos cuerpos, habiendo desaparecido el superior, que albergaría las campanas. Se decora en el segundo con dos series de rombos, y una fila de esquinillas.
Cronológicamente puede datarse en la misma época que la ampliación llevada a cabo en San Martín , es decir, durante la segunda mitad del siglo XVI.
TORRE DEL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL PUEYO
El Santuario de Nuestra Señora del Pueyo se encuentra a unos pocos kilómetros del actual Belchite, en dirección a Cariñena, sobre un cerro que domina una amplia panorámica.
La torre realizada en ladrillo, tiene planta cuadrada, carece de machón central y las escaleras discurren a base tramos pegadas al muro de la torre.
Al exterior se puede dividir en cuatro cuerpos. Destacan un trío de ventanas en arco de medio punto, que en central conserva restos de haber tenido cerámica. Toda la decoración se resume en alguna filas de dientes de sierra.
Al carecer de datos sobre su construcción en algún archivo, podemos fecharla por su estructura y por la escasa decoración que presenta a finales del siglo XVI.
TORRE DE LA ERMITA DE LA VIRGEN DEL CASTILLO
Esta modesta torre se levanta en la parte más alta de la población, y combina un primer cuerpo realizado con argamasa y uno segundo, en ladrillo.
Este segundo cuerpo tiene dos vanos en arco de medio punto, doblados, que cumple la misión de campanario, y encima una fila de esquinillas, sobre las que se abren tres arcos, a modo de galería, sin doblar y cegados. A pesar de su sencillez, no está carente de cierto ritmo. Se construyó hacia 1560.
IGLESIA DE SAN JUAN
Lugar de la provincia de Zaragoza, cercano a Magallón. La iglesia es un edificio muy modesto al exterior, enclavado en la plaza. Todo él está construido en tapial, reforzado con ladrillo. Sigue el mismo sistema constructivo que la iglesia del vecino pueblo de Agón.
La cabecera es poligonal de cinco lados, cubierta con crucería estrellada bastante complicada, que forma una flor central. La nave se distribuye en tres tamos casi cuadrados y se cubre de la misma forma. Las claves de la bóvedas se decoran con una pequeña roseta en yeso, destacando levemente por su tamaño la central.
En el siglo XVI cuando se levantó la iglesia se hizo sin capillas laterales, hoy tiene una muy posterior del siglo XVIII probablemente, en el lado de la epístola, que se cubre con cielo raso.
Dada la modestia del edificio, no se levantó, o no se conserva torre . Posteriormente se construyó una pequeña torre mezcla de espadaña , posiblemente a la vez que se realizaba la capilla.
Al exterior solo es posible destacar la sencilla portada, con un arco de medio punto, que apoya en pilastras decoradas con estrías, y él con unas “extrañas” estrellas en bajo relieve.
Desde luego la iglesia se construyó en el siglo XVI. Lo demuestran tanto su estructura interna como sus bóvedas de crucería estrellada. No es posible fecharla en el siglo XV como dicen otros autores, ya que ese tipo de bóveda es la que se realiza en la segunda mitad del siglo siguiente.
OBRAS EN LA EXCOLEGIATA DE SANTA MARIA
En el siglo XVI se realiza la tercera etapa de obras que sufre la iglesia de Santa María de Borja.
Por una parte se termina el claustro, al que debía faltarle una de sus alas, hacia 1530.
El mismo alarife que termina el claustro intervendrá en la reforma de la iglesia, se trata de Antón de Veoxa o Antón Chalez, entre 1534 y 1542.
También sabemos que un año más tarde Alonso Leznes fue requerido para intervenir en un pleito entre Antón de Veoxa y la Colegial por las obras que se realizaban en el templo.
Se reduce su intervención al cambio de cubiertas de la iglesia, que hoy no se conservan, y al recrecimiento consiguiente de los muros al exterior. Se le denomina como autor retardatario, por la aplicación de decoración en la tradición artística que sigue utilizando un lenguaje plenamente mudéjar.
Aplica al exterior zig-zag, dientes de sierra y grandes paños de rombos. Estos se pueden apreciar en el ábside y primer tramo de la nave, aunque afectados por múltiples rompimientos y aperturas de distintos vanos, que desvirtuan el aspecto original.
IGLESIA DE SAN BARTOLOMÉ
Lugar de la provincia de Zaragoza en la comarca de Borja.
En la parte correspondiente a la construcción de la iglesia durante el siglo XVI, se empleó ladrillo. No así en la ampliación posterior en la que se utilizó sillarejo con abundante argamasa.
La iglesia tiene cabecera recta, que pasa a poligonal en alzado por medio de trompas de ángulo en las esquinas. Se cubre con bóveda de crucería sencilla. Como ocurre en las iglesias de Tarazona, y Bárboles, aquí en Bulbuente también se duplica el tercelete del tramo recto del presbiterio. El perfil del arco es ligeramente apuntado.
La nave tiene cuatro tramos, siendo los dos primeros los correspondientes al mudéjar del siglo XVI. Se cubren también con bóveda de crucería sencilla, mientras que los dos último, de época barroca, lo hacen con lunetos.
En su origen sería un modesto edificio, como vamos viendo, y careciendo de capillas laterales. En las reformas del siglo XVII se construyeron las actuales.
La torre es de planta cuadrada. Se encuentra en el último tramo de la obra mudéjar, en el lado del evangelio. Su estructura interior es bastante curiosa dentro del mudéjar del siglo XVI. La escalera es de caracol, y sin machón central, y gira sobre sí misma. Esta parte baja de la torre está realizada en piedra sillar, lo que nos hace dudar, y llegar a pensar que se aprovechara alguna construcción anterior, como algún torreón... Posteriormente la torre cambia totalmente en la ampliación del siglo XVII, quedando hueca totalmente.
Exteriormente es un sencillo bloque cuadrado de escasa altura. Conserva un arco de medio punto tapiado, y encima de él una fila de dientes de sierra. El cuerpo superior es obra barroca de planta octogonal con pilastras adosadas en las esquinas.
Es muy difícil fechar exactamente este tipo de iglesias dentro del siglo XVI, por su arcaizante estructura, pero se levantó posiblemente a principios del siglo, aunque los Cinco Libros comienzan en 1576. La reforma barroca es anterior a 1659, en que ya se cita la existencia de alguna capilla.
TORRE DE SANTA MARIA
La torre de Santa María de Calatayud es de planta octogonal, y guarda en su parte baja en el interior una capilla, cubierta con bóveda de ocho nervios, que perdió tras una restauración.
Encima de la capilla la torre adopta en su interior la estructura de las torres almohades, es decir, con una torre interior envuelta por la exterior, y entre ambas las escaleras con ladrillos en aproximación de hiladas.
El segundo cuerpo, campanario, va ya sin machón central, que es una distribución similar a la que adoptan las torres mixtas al llegar al cuerpo octogonal.
Esta diferencia de estructura interior, se constata igualmente al exterior. El primer cuerpo presenta arcos apuntados y motivos más góticos que el segundo, donde se habla un lenguaje en cuanto a temas decorativos, más renacentista, con arcos de medio punto y medallones. Esta diferencia de formas constructivas no marca por el contrario una interrupción de la obra, sino una continuidad de la misma, pero con una nueva aplicación de motivos, que se adaptan a las nuevas ideas que llegan a Aragón.
Cronológicamente estas etapas pueden ir desde finales del siglo XV, hasta las primeras décadas del siglo XVI, y luego el chapitel que es obra del siglo XVIII, y fue costeado por el canónigo de Santa María Joseph Matheo, fallecido en 1775.
La torre presenta pilares adosados en las esquinas de planta cuadrada, que se decoran con pequeños motivos que los desmaterializan. Se divide en pisos a base de cornisas que la articulan horizontalmente. La decoración es la típica del siglo XVI, con la repetición que caracteriza a las torres del siglo XVI.
La base de la decoración será el rombo en todas sus variedades, desde el más sencillo, hasta buscando dobles relieves, e inscribiendo cruces en su interior.
El último cuerpo pierde completamente este tipo de decoración, que ya se va haciendo patente en la parte de las campanas, agudizándose en el remate antes del chapitel, donde la decoración en ladrillo en relieve adopta los nuevos motivos mñas cercanos al renacimiento.
TORRE Y AMPLIACIÓN DE LA IGLESIA DE SAN ANDRES
La iglesia de San Andrés de Calatayud fue ampliada en el siglo XVI, rompiendo su cabecera y realizando una nueva, además de un tramo con la misma altura que las tres naves, y cabecera poligonal de cinco lados. Se cubre toda esta ampliación con bóveda de crucería estrellada.
Lo más importante de las obras realizadas durante el siglo XVI, fueron en la torre. Donde sabemos que se decide su levantamiento el 2 de febrero de 1508.
Es de planta octogonal como la de Santa María, y su estructura interior sigue la misma que aquélla. La diferencia más destacable está al exterior, pues ésta de San Andrés resulta más grácil y fina, no sólo por sus menor proporción, sino también por los motivos en su distribución externa.
En vez de los gruesos pilares adosados en las esquinas a modo de contrafuertes, San Andrés presenta junquillos. Y como dice Borrás “ el hecho de que los vanos del primer cuerpo, en arco apuntado, vayan cerrados por celosías, le dan a la torre de San Andrés un aire más íntimo y recogido”.
El resto de la decoración también presenta en mi opinión una mayor finura compositiva. Desfilan toda una serie de motivos más variados que en Santa María, con exágonos, minúsculas cruces, óculos...
Remata todo el conjunto un pequeño cuerpo octogonal también, posterior con un óculo rodeado por dientes de sierra, y un chapitel bulboso.
CASCANTE DEL RIO, CELADAS, CORBALÁN Y CUBLA
Incluimos en este apartado un grupo de iglesias situadas en pueblos al sur de la provincia de Teruel. Tienen como denominador común el ser edificios construidos durante el siglo XVI en piedra, ya sea en mampostería o sillería, pero todas ellas presentan aleros de ladrillo con un bellísimo juego de luces.
CASCANTE DEL RIO
Villa de la provincia de Teruel situada en la margen izquierda del río Camarena. Destaca además de su alero, la torre mudéjar en ladrillo. Ésta se levanta sobre dos cuerpos en piedra sillar y encima otros dos octogonales en ladrillo. Conserva uno de los torreoncillos que suavizarían el paso del cuadrado al octógono, que no es más que un pináculo realizado en piedra.
El cuerpo octogonal tiene vanos de medio punto, con las esquinas matadas por pilastras en ladrillo aplantillado de cara abocelada. La única decoración son unos arquitos en ladrillo ciegos, formados por la aproximación de ellos en relieve, pero en negativo.
Dos aleros recorren la iglesia, uno sobre las capillas laterales y el otro sobre la nave.
Cronológicamente la torre es obra de finales de siglo XVI, por el amaneramiento que representa el dibujo que forman los arquitos.
CELADAS
Lugar de la provincia de Teruel en el Sistema Ibérico. Al pie de la sierra Palomera. Destaca con pleno sabor mudejarizante el alero de la nave principal. Es un bonito juego de entrantes y salientes, en un magnífico juego de luces. Comienza el alero tras una fila de dientes de sierra, y una espectaculares ménsulas en ladrillo en disminución, y una nueva fila de dientes de sierra.
El alero sobre de las capillas laterales es mucho más sencillo y también está realizado en ladrillo.
CUBLA
Lugar de la provincia de Teruel. Situado en el sistema Ibérico en la sierra Camarena, junto al arroyo de la Cañada. El alero se forma con las ménsulas en ladrillo en disminución y una fila de esquinillas.
IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REYES
La villa de Calcena se encuentra situada en los barrancos que desaguan por la derecha en la cabecera del río Isuela, en la provincia de Zaragoza.
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Reyes es una amalgama de estilos que comienzan en el románico, del que conserva su bella portada, pero construida principalmente durante el siglo XVI.
La obra mudéjar en ladrillo realizada durante ese siglo se concentra en dos actuaciones. El recrecimiento o remate de un contrafuerte a los pies de la iglesia, que presenta decoración de dientes de sierra normales y a tresbolillo, y un aspa encerrada en un recuadro, y la torre.
Sobre un alto basamento en piedra se colocó un cuerpo con dos vanos apuntados, y sobre ellos ya en el siglo XVI se culmina la torre con dos cuerpos campanarios. Ambos de planta cuadrada como el resto. Abren cada una de sus lados con sendos vanos en arcos de medio punto doblados en los dos cuerpos, escoltados por unas sencillas fajas de dientes de sierra. A pesar de la sencillez sabe el alarife resolver perfectamente el campanario con la colocación de estos cuerpos llenos de ritmo y lenguaje mudéjar, con la diferencia de ambos cubos superpuestos, disminuyendo el tamaño tanto en anchura como en altura en el cuerpo superior.
Es una obra, que como remate de la iglesia la podemos fechar en la segunda mitad del siglo XVI.
ÁBSIDE DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL
La iglesia de San Miguel de Belmonte de Gracián es un edificio construido en piedra sillar y mampostería, salvo la torre que se conservó del edificio anterior, y el ábside, en el que se conservó alguna parte, pero se recreció a la vez que la iglesia.
Cronológicamente se puede fechar a partir de la segunda mitad del siglos XVI, aunque la existencia de arcos apuntados nos puede hacer dudar de que la obra sea toda de este siglo, y más bien fuera durante el siglo en que se levantó la iglesia reaprovechado y recrecido, conservando la imagen que el pueblo tenía de su iglesia, como ocurrió con la de Aniñón.
A pesar de ser mucha la superficie a cubrir pocos van a ser los motivos utilizados en ladrillo en relieve. Esto nos recuerda la monotonía y repetición que se da ya en el “cansado” alarife del siglo XVI. Grandes paños de rombos en positivo y negativo, encerrados en paños, y filas de esquinillas, son las composiciones elegidas. Tan solo en el lado de la epístola, en el primer tramo aparecen aplicaciones realizadas a zig-zag, quizás restos de la primitiva iglesia, ya que es un motivo utilizado más en el siglo XIV que en el XVI.
Es el único ejemplo de ábside de siete lados y sin contrafuertes del siglo XVI, nos recuerda al de Pina de Ebro, pero éste sin decoración y anterior cronológicamente, lo que nos lleva a pensar en el reaprovechamiento del templo anterior.
IGLESIA DE SANTA MARIA DEL MAR
Localidad de la provincia de Zaragoza, situada en el Campo de Cariñena, junto a la sierra de Algairén, en una depresión bajo el alto de Paniza.
Como material en la construcción de la iglesia de Santa María del Mar se emplea fundamentalmente el ladrillo, pero nos encontramos con otras partes, sobre todo en la torre en su parte baja, que se aprovechó del castillo, donde aparece la mampostería reforzada con verdugadas de ladrillo.
Tiene cabecera poligonal de cinco lados, que se cubre con bóveda de crucería estrellada, que se logra con el entrecruzamiento de sus nervios rectos, sin combados. Las nervaduras arrancan de ménsulas talladas en yeso con una labor muy calada.
La nave se cubre de igual manera, lo que demuestra que la obra se realizó fundamentalmente en una sola campaña constructiva, aunque se aprovecharon muros de la antigua fortaleza.
Nos encontramos ante un espacio unitario, amplio, como una sola sala, en la que a pesar de las ampliaciones de las capillas laterales, conserva un ambiente de fuerte tradición mudéjar, que nos viene de siglos anteriores, con esas salas de ámbito y aspecto casi civil.
Conserva de la obra mudéjar dos capillas en el lado de la epístola. La primera se corresponde con el tramo recto del presbiterio. Es de amplias dimensiones, mucho mayor que la otra. Abre a la nave por medio de un arco, que ve decorada su rosca con motivos florales. Se cubre con bóveda de crucería en forma de retícula. La otra capilla de menores dimensiones, como ya hemos dicho, ocupa una espacio rectangular. Su bóveda sería de crucería, aunque hoy parezca de arista, ya que probablemente en alguna reforma se le picaron los nervios.
El resto de las capillas de la iglesia se realizaron a partir de 1649. Primitivamente la iglesia, sabemos por datos que se encuentran en el archivo parroquial, sobre un inventario realizado en 1583, tendría dos capillas en el primer tramo de la nave, lado del evangelio, y solo una en el lado de la epístola, pues la primera de dicho lado, en el tramo recto del presbiterio, se construyó un poco después.
Las sacristías, pues la iglesia tiene dos, se distribuyen a modo de “girola” tras el altar mayor.
Tuvo en el siglo XVI un coro alto a los pies que no conservamos, pues el actual coro bajo se terminaría en 1679, como está escrito en su sillería. La reja que lo cierra, de carácter renacentista, puede ser la que originariamente cerrara la última capilla del lado del evangelio y que se cita en el inventario de 1583.
La torre se aprovechó del recinto amurallado en su parte baja. Tiene planta cuadrada.
La escalera se escavó en el muro para alcanzar el cuerpo campanario. A partir ahí ésta se adosa al muro de la torre sin machón central, posiblemente sea obra posterior. Con ellas se llega al segundo piso de la torre, que se cubre con una bóveda de cañón en ladrillo.
Del exterior destaca la fachada con sus fajas de rombos, y dientes de sierra. Así como del bonito juego de luces del alero de la nave. Toda la decoración de ésta recorre la iglesia totalmente y tras la última restauración la podemos contemplar perfectamente en los pies de la iglesia. Encima de la faja superior de rombos, también circunda toda la iglesia una galería de arcos, ligeramente apuntados, doblados.
Tanto dentro como fuera de la iglesia podemos contemplar unos rosetones en fina labor de yeso que teniendo como base la sintaxis mudéjar de la repetición y centralización de estrellas y formas geométricas tan cercanas a la estética musulmana, hablan cierto lenguaje renacentista.
El cuerpo mudéjar de la torre, en ladrillo, presenta como decoración fajas de dientes de sierra, y zig-zag. Los vanos se abren con los arcos apuntados. Tras la última restauración hemos perdido el remate original de la torre en forma de templete, sustituido por una atosigante pirámide, de dudoso gusto, y extraño rigor artístico. Además se abrieron los primeros vanos, que estaban ciegos y decorados con filas de dientes de sierra.
Para terminar merece la pena destacar las claves en madera tallada y sobredorada que se aplican en la bóveda en su cabecera. La una sigue dentro de la línea renacentista, muy calada. La otra mucho más movida con aspecto giratorio, llena de finura y movimiento, nos recuerda a las del cimborrio de La Seo de Zaragoza.
La iglesia estaba pintada sobre un esgrafiado que simulaba piedra silla, y en parte baja de la torre aparece el esgrafiado como si fuera ladrillo.
Cronológicamente la obra se realizó en el primer tercio del siglo XVI. Con ampliaciones posteriores, como la capilla de la Virgen del Rosario a finales del mismo siglo, y las obras posteriores barrocas de las capillas del lado del evangelio, y el coro.
TORRE DE LA IGLESIA DE LA MAGDALENA
La villa de Los Fayos de encuentra al pie del Moncayo, en un impresionante paisaje protegida por una enorme roca.
La iglesia es un edificio de mampostería de estilo gótico del que destaca su torre realizada en ladrillo con cierto “regusto” mudéjar. Tiene planta cuadrada. El primer cuerpo se levantó en mampostería, para utilizar en los dos superiores el ladrillo con decoración en resalte.
El primer cuerpo realizado en este material presenta entre dos cornisas un gran rombo central, o dos aspas unidas, y dentículos en la parte superior. El segundo se articula con un gran vanos en arco de medio punto doblado, y a ambos lados un rombo con una cruz en la parte superior. Remata con una decoración en las esquinas que quiere imitar un “opus spicatum” , tan poco utilizado durante el siglo XVI.
Por lo amanerado de los motivos decorativos, podemos fechar esta torre en los últimos años del siglo XVI.
TORRE DE LA IGLESIA PARROQUIAL
Fuendejalón se encuentra en la provincia de Zaragoza, en la comarca de Borja, en un llano junto al barranco Reguero.
Como el resto de la iglesia, la parte inferior de la torre está construida en mampostería, y son los tres cuerpos superiores los que se realizaron en ladrillo. Se encuentra situada a los pies de la iglesia en el lado de la epístola, y es casi planta cuadrada.
La estructura interior cambia con el distinto empleo de los materiales. La baja(en mampostería) tiene machón central hueco en toda su altura, con les escaleras realizadas a base de tramos entre ésta y el muro de la torre. Pero al pasar al cuerpo mudéjar (en ladrillo) comienza una escalera de caracol situada en un ángulo de la torre, quedando el resto de la misma dividido en plantas superpuestas realizadas en madera con estructura adintelada.
Es la única torre mudéjar del siglo XVI que sigue este esquema, y nos parece recordar a la de Santo Domingo de Daroca del siglo XIII, que también presenta escalera de caracol en una esquina y plantas superpuestas.
Al exterior los tres cuerpos realizados en ladrillo, conforme ascendemos, van disminuyendo en su tamaño. Son como cubos superpuestos de una construcción infantil, marcando así un ritmo, que logra una mayor sensación de altura.
La decoración va a ser muy sencilla, y así dientes de sierra y fajas de cerámica en zig-zag, van a escoltar los vamos de medio punto doblados, y articular toda la torre.
Cronológicamente podemos fechar la torre si nos atenemos a la iglesia, en la segunda mitad del siglo XVI. El alarife mudéjar había resuelto mejor la utilización del ladrillo para la realización de los campanarios, y muchos de ellos comenzados en piedra, como el resto de la iglesia, se culminaron de esta forma.
EXTERIOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL
La iglesia de Fuentes de Ebro se atribuye al arquitecto francés, Quinto Pierres Vedel, que hacia los años 1535-1545 reformaría sobre la base de una iglesia mudéjar anterior, la actual.
El arquitecto amplió la iglesia y la realizó con un gusto plenamente renacentista, pero al exterior la decoración del ásbide (ahora convertido en portada), puede encuadrarse perfectamente dentro del siglo XVI, por su sobriedad y sencillez. Sólo se le aplicó un paño con rombos, si hubiera sido obra anterior, dada la importancia de la Villa de Fuentes, creo que la decoración aplicada sería mayor.
Hay autores que opinan que Quinto Pierres Vedel era un artista “purista”, que huía del mudéjar autóctono, pero nos es del todo cierto, pues su última obra, que dejó inconclusa está “contaminada” de este estilo y es Santa María de Albarracín.
TORRE DE LA IGLESIA DE LA ASUNCIÓN
Lugar de la provincia de Zaragoza, apoyado sobre la montaña, donde su iglesia ocupa el lugar más alto.
De la iglesia parroquial , realizada en piedra sillar con una espectacular y renacentista galería, nos interesa la torre, que se construyó en ladrillo como en otras localidades.
La parte baja en piedra tiene planta cuadrada, y sobre ella se levantas los cuerpos de la torre en ladrillo, pero en planta octogonal. Para suavizar el paso de una a otra se colocan torreoncillos en las esquinas con aplicaciones cerámicas.
La torre octogonal se divide en dos cuerpos con escasa decoración, a excepción de una fila de esquinillas o dientes de sierra a tresbolillo, y la aplicación de fajas de cerámica. Los vanos se abren arco de medio punto, y en el primer cuerpo su parte baja se cierra y se decora el antepecho con un óculo.
En las esquinas del octógono se colocan sólidos y fuertes contrafuertes prismáticos, como es típico en las torres tardías del siglo XVI.
Por su estructura está emparentada cercanamente con las torres de Paniza o la de la más cercana de la parroquia de Monterde.
Como hemos dicho es un ejemplo tardío del siglo XVI, pudiéndose fechar más exactamente hacia 1598, fecha en que se terminaba la iglesia y este puede ser su colofón.
IGLESIA
Gañarul es un despoblado en el partido de Agón, muy cerca de Magallón, en la comarca de Borja. La iglesia como el pueblo se encuentran abandonados. Está completamente aislada de edificaciones.
Tiene cabecera plana, y al igual que el resto de la iglesia se cubre con bóveda de crucería sencilla. Las nervaduras arrancaban en los cuatros extremos de la iglesia de unas columnillas rematadas en capiteles, realizados en yeso, que alguno ha perdido.
También conserva algunas de las ménsulas centrales, bastantes lisas, ligeramente molduradas y de forma troncocónica invertida.
Por el exterior destaca la puerta de acceso realizada por medio de un arco tendido colocada en el lado de la epístola. Hay dos etapas constructivas que se pueden ver por la diferencia del alero empleado en una y otra, y en la faja en zig-zag que rodea la iglesia, que es más perfecta la realizada en la cabecera.
En el hastial de los pies tenía en lo alto una espadaña para la colocación de las campanas, que se ha derrumbado, conservándose solo el arranque del mismo.
Cronológicamente puede datarse en el siglo XVI, aunque es bastante arcaizante el uso de la bóveda de crucería sencilla y la decoración en zig-zag, aunque ésta también la encontramos en la excolegiata de Borja realizada en pleno siglo XVI, en la década de 1540, por Antón de Veoxa, y aquélla en la iglesia de Bulbuente.
IGLESIA DE SAN MARTÍN DE TOURS
Grisén se encuentra en la provincia de Zaragoza a orillas del río Jalón y del Canal Imperial de Aragón, siendo en su término donde se cruzan.
La iglesia está totalmente rodeada de edificios, salvo en su portada, siendo muy difícil su contemplación exterior.
Se utilizó para su construcción tapialete de piedra y yeso, sobre un basamento de piedra sillar de regulares proporciones. Sólo se utiliza el ladrillo para la torre, obra ya barroca.
Tiene cabecera poligonal de cinco lados, que se cubre con bóveda de crucería estrellada, bastante complicada. Arrancan las nervaduras de ménsulas que se engloban en una cornisa, que recorre toda la nave, obra posterior.
Consta además de dos tramos de nave casi cuadrados, cubiertos como en la cabecera con bóveda de crucería estrellada, bastante tendida. Como en el ábside tiene pequeñas claves en madera de forma de rosetas, que decoran la bóveda, y son obra de finales del siglo XVII.
En su origen era una iglesia muy modesta, tanto que carecía de capillas, coro... En la actualidad tiene una capilla dedicada a Nuestra Señora del Pópulo, realizada a principios del siglo XVIII. El coro parece obra del siglo XVII.
También la torre puede entrar dentro de esta segunda etapa constructiva y de ampliación de la iglesia entre finales del siglo XVII y primera mitad del siglo siguiente. Tiene planta cuadrada y se encuentra situada en el primer tramo de la nave, en el lado de la epístola.
Al exterior era un templo muy modesto como lo fueron los de Pinseque, y Torres de Berrellén, del que sólo destaca el pórtico de dudoso gusto estético, que contrasta con el magnífico interior de la iglesia mudéjar del siglo XVI.
AMPLIACIÓN DE LA TORRE DE LA IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA
Del extraordinario conjunto de la iglesia fortaleza de Herrera de los Navarros, el cuerpo campanario de la torre, que sería el sustituto de otro anterior realizado como el templo en el siglo XIV.
En el siglo XVI, probablemente en su segunda mitad se añadió este campanario de planta cuadrada como el resto de la torre. Está decorado con fajas de esquinillas a tresbolillo,y fajas de rombos. Los vanos para la colocación de las campanas son en arco de medio punto doblado. Tras la última restauración se suprimió el remate octogonal que tenía la torre, obra barroca, como la ampliación de la iglesia, y se le sustituyó por unas pesadas almenas y una pirámide de torre de castillo, que la empequeñecen visualmente.
Aunque el conjunto no desmerece y no se aprecian a primera vista grandes diferencias entre la parte correspondiente a la torre del siglo XIV y la ampliación del XVI, más detenidamente podemos comprobar la variedad de decoración, y de los motivos empleados en los cuerpos inferiores, con la monotonía y repetitividad que se aprecia al llegar al campanario, tan propio del siglo XVI.
IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARIA LA MAYOR
Hijar aunque está en la provincia de Teruel, pertenece al arzobispado de Zaragoza. Se encuentra sobre una colina en la margen derecha del río Martín.
La iglesia se levanta en lo más alto de la villa, junto a los restos de una primitiva fortaleza. Se construyó en ladrillo sobre una basamento de piedra sillar.
Como ocurre con la iglesia de San Martín en Belchite, ésta también sufrió una doble transformación a lo largo de los siglos. Fue primero un edificio con nave única, realizado en el siglo XIV. Durante el siglo anterior se recreció y cambió su cubierta por una de crucería estrellada bastante complicada, tanto en la cabecera como en los tramos de la nave Se le añadieron capillas, una por cada tramo. Y al exterior se continuó con la decoración en rombos que ya presentaba el ábside, por el resto de la nave.
En el siglo XVIII sufre de nuevo una profunda reforma. Se intercomincan las capillas en el interior, pareciendo así una iglesia de tres naves, y se le añaden otras nuevas. Y al exterior se le dota de una nueva fachada, y se levanta una torre, todo en ladrillo, decorada con motivos, que recuerdan al mudéjar, aunque hablan otro lenguaje.
Así pues, cronológicamente la iglesia dentro del siglo XIV constaría de la cabecera y el primer tramo de la nave con sus correspondientes capillas en el tramo recto del presbiterio. Posteriormente se ampliaría con un tramo más de la nave, ya en el siglo XVI, como se denota al exterior en la decoración. Además se cambia totalmente la cubierta de la iglesia. En los siglo XVII y XVIII se realizó el resto de las obras, para culminar con la fachada y la torre. Se amplian las capillas laterales, quedando convertida en una iglesia de tres naves, se construyen una nuevas, que se cubre con cúpula con linterna, se hace el “deambulatorio” por detrás del ábside, y la sacristía.
ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES
Lugar de la provincia de Teruel al pie de la sierra de Javalón, en la serranía de Albarracín.
La ermita se encuentra en las afueras del pueblo, en un paraje idílico, con un verde prado delante y rodeada de árboles. Se construyó a base de mampostería, con la utilización del ladrillo solo para el alero. La portada, que es un sencillo arco de medio punto se construyó en sillería.
En el interior nos sorprende con una bóveda de crucería estrellada en la cabecera, decorada con pinturas populares barrocas, algo toscas. El resto de la ermita no se cubre con bóveda, sino en madera. Es una techumbre del tipo de parhilera. Está dividida en dos tramos y la decoración es sencilla a base de estrellas.
Al exterior destaca el alero, que sigue la tradición de la iglesias, que aunque se realizan en piedra, guardan el ladrillo para crear un bonito juego de luces.
Se puede fechar por las características de su bóveda de crucería en la mitad del siglo XVI, con las reformas posteriores del pintado de la misma y la construcción de una pequeña sacristía.
TORRE DE LA PARROQUIA DE SANTA ÁGUEDA
La iglesia de Lagata debió de ser en su origen un edificio mudéjar de modestas proporciones, pero en la actualidad sólo conserva de su primitivo estado la torre, y unas ménsulas en madera que sustentan el coro.
La torre realizada en ladrillo, presenta en sus estructura interna las escaleras de tramos sin machón central. Tiene planta cuadrada y está situada a los pies de la iglesia en el lado del Evangelio.
Por el exterior se divide en dos cuerpos cuadrados, y dos octogonales, más el remate. De pequeñas dimensiones y proporciones , y con escasos recursos tantos técnicos como decorativos, pero a pesar de todo con cierto encanto.
En el segundo cuerpo cuadrado vemos el detalle típicamente mudéjar, de dos vanos de medio punto doblado y con una fila de dientes de sierra en la parte superior. Los cuerpos octogonales pueden ser una continuación de obra seguidamente a los anteriores. Tiene vanos de medio punto y pilastras adosadas en las esquinas.
Se puede fechar su construcción a finales del siglo XVI, en su parte de planta cuadrada, siguiendo a continuación el cuerpo octogonal, obra inmediatamente posterior, pero ya del siglo XVII.
IGLESIA PARROQUIAL DE LA MAGDALENA
La iglesia de Lécera es un gran edificio en ladrillo y mampostería, conjunto y resumen de muchas épocas, que se han ido superponiendo una encima de la otra, afectando a distintos espacios y varias ampliaciones, partiendo del primer núcleo mudéjar.
Una primera etapa abarca la cabecera y dos tramos, realizados en estilo mudéjar durante el siglo XIV. Posteriormente se modifican las cubiertas de la cabecera y primero de los tramos, en éste se colocó una cúpula.
Ya en el siglo XVI se realizaron otros dos tramos más de la nave hacia los pies. Se cubrieron con bóveda de crucería estrellada complicada. Todo el conjunto se completó con una fuerte reforma, que enmascaró el mudéjar anterior. Durante el siglo XVII se cambia la cubierta de la cabecera, se colocó una cúpula en el siguiente tramo, abriéndole un crucero de amplias dimensiones, con una capilla casi del tamaño de la iglesia en el brazo derecho del mismo. Se respetó el siguiente tramo y los dos del siglo XVI, pero se hicieron obras en las capillas laterales, comunicándolas entre sí, pareciendo la iglesia ahora de tres naves. Se le añade un nuevo tramo a los pies, se le coloca un coro alto y se construye una nueva portada y una torre esbeltísima, barroca, decorada con motivos de sabor mudéjar.
Al exterior como obra mudéjar del siglo XVI, destaca en los dos tramos de la nave, que están realizados en mampostería, y con ventanas a modo de galería en arco de medio punto, pero toscamente realizadas en ladrillo.
Cronológicamente la obra correspondiente al siglo XVI, puede fecharse en la segunda mitad del mismo , dada la complicidad de la bóveda, que en las reformas barrocas fueron decoradas con una profusa pintura con temas vegetales, y la colocación de claves en madera tallada.
TORRE DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN
De la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Leciñena, que es un notable edificio de planta de salón, edificado en piedra sillar de buenas proporciones, nos interesa la torre que se levantó en el lado noroccidental del edificio. Edificada enteramente en ladrillo y en dos épocas mudéjares, siglo XV y XVI.
Si la parte correspondiente al siglo XV es anterior a la construcción de la actual iglesia, la parte correspondiente al siglo XVI es coetánea a la misma, estamos así pues ante otro ejemplo de iglesia de cantería, pero que levanta la torre en ladrillo y en estilo mudéjar, aparte de conservan restos anteriores del mismo material.
Es muy poco lo conservado del siglo XVI, parece más bien un “enchufe” entre la parte respetada del siglo XVI, con el cuerpo campanario, que ha desaparecido, siendo sustituido por un cuerpo ya barroco. Es posible que el campanario original tuviera planta octogonal, si vemos cómo la piedra de la nave de la iglesia avanza introduciéndose su alero dentro del espacio cuadrado de la actual torre.
En la parte del siglo XVI se aplicó una decoración con una faja de rombos sobre la que se coloca una galería de ventanas en arco de medio punto, meramente decorativa, pero decora la rosca con un leve resalte de los ladrillos, que nos recuerda a una galería de ventanas de un palacio en Alagón.
Como hemos dicho el campanario actual es obra barroca del siglo XVIII, pero conserva curiosamente la tradición de colocar en su parte alta unos torreoncillos que suavizan el paso al remate octogonal.
TORRE DE LA IGLESIA PARROQUIAL
De la iglesia parroquial de Luesma, hoy en ruinas, y hundida en gran parte, nos interesa el breve detalle mudéjar que presenta la torre.
Se encuentra localizada en la cabecera de la iglesia, lado del evangelio. Es de planta cuadrada, y presenta un primer cuerpo realizado en mampostería liso completamente, para pasar al segunda ya en ladrillo, menos desarrollado, que se decora con una fila de dientes de sierra y sobre ella una faja de ladrillos en zig-zag , motivo poco difundido durante el siglo XVI, pero aquí torpemente logrado, no con la colocación del ladrillo a sardinel, como sería lo lógico, y aparece en Borja o en Gañarul.
Cronológicamente la obra mudéjar se puede fechar en el último tercio del siglo XVI, pues encima tiene otro cuerpo ya barroco.
TORRE DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN FRANCISCO DE ASÍS
La iglesia de Lumpiaque sería el típico edificio mudéjar de una nave con capillas entre los contrafuertes, al igual que lo fueron las iglesia de pueblos cercanos como Figueruelas o Cabañas de Ebro, pero aquí se reformó más someramente que en los otros dos. Se ampliaron en profundidad las capillas, y se cambió la cubierta por una de bóveda de lunetos, perdiendo así su ambiente mudéjar, aunque conserva parte de la planta y algunos muros.
La torre se construyó con mampostería para la parte baja y ladrillo en el resto. Al interior presenta machón central cuadrado como la torre, hueco en toda su altura. Las escaleras a base de rampas discurren entre éste y la torre.
Al exterior tras el primer cuerpo en mampostería , restaurado y simulando piedra sillar, se levantan dos cuerpos mudéjares en ladrillo y otro de estilo barroco, que se amplio cuando se reformó la iglesia.
La decoración mudéjar se resume en la aplicación de esquinillas colocadas a tresbolillo todas ellas, a un paño de rombos, así como a rombos que escoltan los vanos, que tuvieron funciones de campanario en el segundo cuerpo de ladrillo, que aquí aparecen en “hueco relieve”. Destacan también las ménsulas en ladrillo, que dividen los cuerpos, y las clásicas almenas escalonadas.
Cronológicamente la torre la podemos fechar dentro del siglo XVI por los motivos decorativos, tan reiterativos. Además aparecen las ya citadas almenas escalonadas, que separan los cuerpos de la torre, que son empleados en la segunda mitad del siglo XVI, a partir de las décadas de 1540 y 1550.
IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA ANA
Localidad de la provincia de Zaragoza, en la puerta del Campo de Romanos, a orillas del río Huerva.
La iglesia es un edificio construido en ladrillo con una nave y torre octogonal a los pies. En 1544 en una visita pastoral de Don Hernando de Aragón mandaba que se ampliara (se hiciera casi de nuevo), toda la iglesia a partir de las capillas de San Antonio y de Santa Ana, que se respetaron e incluyeron en el nuevo templo. En 1550 en otra visita ahora del abad de Veruela Don Lope Marco se vuelve a insistir en que se acaben las obras. En 1576 ahora como visitador el Licenciado Joan Perez de Artieda vuelve a ordenar la conclusión de las obras .Ya en 1590 será cuando se concluyan las obra con la colocación del coro y la realización del tramo correspondiente.
Tiene ábside poligonal de cinco lados que se cubre con bóveda de crucería estrellada. Arrancan las nervaduras de ménsulas talladas en yeso con forma de querubines alados.
La nave consta de dos tramos de grandes proporciones y uno de menores dimensiones.
Entre el primer y el segundo tramo hay una ligera etapa constructiva, la bóveda cambia un poco, aunque ambas son de crucería estrellada. Al exterior un grueso contrafuerte divide ambas zonas, e interiormente se nota una grieta de la deficiente soldadura entre un tramo y otro. Además en el segundo tramo se pierde el esgrafiado, que sí presentaban la cabecera y el primer tramo.
Así pues, de 1544 a 1550 se realizarían la cabecera y el primer tramo, llegándose a concluir el segundo hacia 1576, y el último como ya hemos dicho en 1590.
El espacio interior ofrece una gran unidad, amplio, y una sala compacta, sin ampliaciones, ni retoques que lo desvirtuen. Conserva todavía la tradición musulmana (almohade sobre todo) y mudéjar de los siglos anteriores, aunque se ha perdido el verdadero y auténtico ambiente, ya por lo avanzado de la fecha de construcción, y las fuertes influencias renacentistas en lo decorativo. Los vanos por ejemplo decoran su intradós con candelieri.
La nervaduras arrancan de unas ménsulas como en la cabecera y de una fina moldura que recorre toda la iglesia desde la cabecera a los pies.
Tiene un coro alto a los pies, elevado sobre dos columnas de orden pseudo-clásico toscano, con basa y collarino antes de un sencillo capitel, y elevadas sobre un plinto circular, para lograr mayor altura. Este tramo correspondiente al coro se cubre con bóveda de crucería estrellada siguiendo la línea de los tramos anteriores. En el siglo XVI se construyó primero un coro bajo, y este es una obra realizada en 1782, cuando se mandó ponerlo en alto y abrir una puerta bajo él, que no llegó a realizarse.
Las capillas laterales se colocan entre los contrafuertes. Se corresponden dos por cada tramo de la nave. Se abren a ésta por medio de arcos de medio punto doblados. Los contrafuertes están abiertos y se comunican entre sí. Son poco profundas y se cubren de distinta forma, marcando de esta forma probablemente su distinta etapa de construcción.
Las dos mencionadas de San Antonio y Santa Ana al principio, son las primeras del lado del evangelio y se cubren con bóveda de crucería sencilla, y su intercomunicación se hace por medio de un arco apuntado. No así las restantes que se cubren con bóveda de crucería estrellada y su comunicación es irregular, lo que demuestra que se abrieron después de estar construídas. La sacristía actual se levanto posteriormente sobre el solar de la ya existente anteriormente, que se realizó hacia 1544.
La torre colocada a los pies en el lado de la epístola, es de planta octogonal, con basamento de piedra sillar hasta casi los dos metros de altura. En un principio estaría casi aislada del edificio, porque el tramo del coro se realizó después que aquélla.
Tiene en su interior un machón central de forma circular estando las escaleras apoyadas a éste y al muro de la torre. Originariamente serían de madera, estando la torre hueca totalmente. Entre 1673 y 1676 se ordenó la construcción del machón central dado el mal estado que presentaban las escaleras de madera. Bajo la torre queda un espacio donde se colocó primitivamente la pila bautismal.
Externamente la fábrica de ladrillo de esta iglesia presenta una gran unidad, apenas sin retoques de otras épocas apreciables a simple vista. Gracias a estar completamente aislada de los siempre molestos edificios, que se acogen a los muros de estas sólidas edificaciones, podemos contemplar el maravilloso espectáculo de perfección compositiva y de equilibrio de toda la iglesia, de la que destaca la galería de ventanas superior, así como no su torre campanario muy decorada.
La galería de ventanas, con arcos de medio punto sin doblar, recorre toda la iglesia excepto el muro de los pies, obra como hemos visto posterior. Bajo ella una fila de rombos realiza el mismo recorrido. Además en el ábside se decora con una fila de dientes de sierra.
La fachada de los pies tiene una galería individualizada de ventanas en arco de medio punto doblados, articulados por una imposta, obra ya del siglo XVII, y bajo ellos una triple arcada de iluminación para el coro. Se nota la unión por la diferente calidad del ladrillo entre la parte baja con la superior donde empiezan los tres vanos, marcando una etapa distinta de construcción.
La torre es un magnífico ejemplar de planta octogonal con contrafuertes en las esquinas. Se divide en cuerpos articulados por cornisas en ladrillo. Se decora con los típicos motivos empleados en el siglo XVI, esquinillas, rombos, óculos, y vanos meramente decorativos en arco de medio punto doblado, y la aplicación de cerámica en la parte superior. Sólo en la parte baja aparece un motivo decorativo especial, un recuadro que enmarca una curiosa mezcla entre aspa y rombo en triple relieve.
TORRE DE LA IGLESIA DE SAN ANDRES
Lugar de la provincia de Zaragoza, situado en la margen izquierda del río Perejiles.
La iglesia conserva de su primitiva construcción el ábside y la torre., el resto sufrió una fuerte reforma barroca que desfiguró totalmente el edificio mudéjar.
La torre es un ejemplo tardío dentro del siglo XVI. La podemos fechar a finales del siglo, pudiendo fecharla su culminación, como aparece escrito epigáficamente en una piedra del basamento en 1591.
La torre se encuentra ubicada en el lado de la epístola junto al tramo recto del presbiterio, al igual que su vecina de Orera y la de Santa María de Calatayud, y curiosamente las tres sufrieron una fuerte reforma barroca conservando tan sólo el ábside al exterior de la primitiva construcción.
El ábside conserva pocos elementos de época mudéjar de los que destacan la galería de arcos de medio punto doblados y un vano en arco apuntado. El resto de la iglesia carece de la misma, posiblemente la perdió tras la reforma.
La torre en su interior presenta machón central cuadrado, hueco en toda su altura. Las escaleras se realizan a base de tramos entre éste y el muro de la torre, como es típico a finales del siglo XVI.
Al exterior se divide en tres cuerpos, siendo el primero realizado en piedra sillar y los restantes en ladrillo. Éstos se decoran con rombos o cruces de múltiples brazos, que recorren toda la torre, ya bien sea en paños de sebka, o decorando el interior de los vanos tapiados en el segundo cuerpo. Aparecen también esquinillas, óculos, y cornisas decorativas, que articulan toda la torre. Un motivo casi olvidado en estas fechas que encontramos en élla son los exágonos en amplios paños, llevando cruces inscritas en su interior en el superior.
La disposición de grupos de esquinillas en pequeños paños, que rellenan las enjutas de los vanos nos da paso a la aplicación de este motivo en siglos posteriores, sobre todo en la provincia de Teruel, como en Burbáguena o en Cosa.
Se aplican una rosetas de cerámica vidriada en verde y blanco, en bandas a la altura de los arranques de los arcos de medio punto.
IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA ANA
Villa de la provincia de Zaragoza junto al río Ginel en la comarca de Belchite.
La iglesia construída en ladrillo, tiene cabecera poligonal de cinco lados que se cubre con bóveda de crucería estrellada bastante complicada, y con la claves decorada con pequeñas rosetas en yeso. Esta bóveda arrancaría de ménsulas sencillas que se han visto ocultas bajo la imposta corrida realizada en alguna reforma posterior al siglo XVI.
La nave tiene cuatro tramos, cubiertos como en la cabecera con bóveda de crucería estrellada. En cada tramo se abre una capilla a cada lado comunicas entre sí. En el siglo XVII se adosaron pilastras clasicistas y una imposta corrida en voladizo.
Al estar intercomunicadas las capillas su aspecto interno es de una iglesia de tres naves. Además el arco de las capillas correspondiente al tramo recto del presbiterio se abrió en toda su altura en época de la reforma barroca, simulando así un crucero. Éstas se ampliaron y se cubrieron con cúpula con linterna sobre pechinas.
El resto de las capillas se cubren con crucería sencilla, en las que los diagonales se han curvado.
Tiene coro alto a los pies de la iglesia, que se levanta sobre un arco tendido, y una bóveda de crucería sencilla, donde destacan las claves, con rostros humanos fantásticos, una “L” enmarcada en un círculo, y la central con un fino motivo floral estilizado.
La estructura interior de la torre, situada a los pies de la iglesia, es hueca en toda su altura, con las escaleras adosadas al muro de la misma, careciendo de machón central.
Al exterior destaca su portada, muy deformada por sucesivas restauraciones, formada por un gran arco en medio punto que engloba el óculo de iluminación del coro, y la torre. Tiene cuatro cuerpos, los tres inferiores de planta cuadra, y el superior octogonal que parece ser obra de un recrecimiento posterior.
En el segundo cuerpo es donde se concentra la decoración, con dos paños de rombos, siendo de mayor tamaño el inferior, y entre ambos una fila de esquinillas. El tercer cuerpo fue el campanario con dos amplios vanos por cada lado en arco de medio punto doblado decorados con esquinillas. Es curioso como sobre los arcos aparece un enmarcamiento a modo de alfíz.
El cuarto cuerpo, como ya hemos dicho, es obra posterior. De planta octogonal con pilastras en las esquinas, y un vano por cada paño.
De los cuerpos mudéjares destaca la estructura constructiva de realizar conforme se asciende, cada uno tiene menores proporciones en anchura. Ritmo compositivo que aún se conserva en el siglo XVI, como vemos en Peñaflor y mejor aún en Alcubierre.
Cronológicamente la iglesia, por el tipo de bóveda de crucería estrellada que presenta, por la estructura interior de la torre, y por la escasez y sencillez de los motivos decorativos que ésta presenta, la podemos fechar a partir de la mitad del siglo XVI. Siendo además un edificio que se llevó a cabo en una sola etapa constructiva. Posteriormente fue reformada en época barroca en sus capillas laterales en el tamo recto del presbiterio, las pilastras y cornisas del interior, así como el cuerpo octogonal de la torre. Tras la guerra civil de 1936 se realizaría la reconstrucción de la actual portada.
IGLESIA PARROQUIAL DE LA ASUNCIÓN
Villa de la provincia de Zaragoza a orillas del río Isuela, tributario del río Jalón. Todo el pueblo se apoya bajo el soberbio castillo.
La iglesia se levanta en el centro del pueblo, rodeado de edificaciones, salvo la plaza a la que se abre. Sufrió una restauración en el último tercio del siglo XX que le privó de la portada original, colocándose delante de ella un anacrónico pórtico.
Se utilizó para la construcción mampostería en la mayoría de sus muros y ladrillo para la torre y contrafuertes fundamentalmente.
La iglesia tiene cabecera poligonal de cinco lados cubierta con bóveda de crucería estrellada, con un perfil ligeramente apuntado. La nave de dos tramos se cubre con el mismo tipo de bóveda. En el siglo XVIII se le añadió una capilla que se cubre con cúpula con linterna sobre pechinas. Tiene un sencillo coro alto a los pies sobre estructura adintelada. La torre se sitúa a los pies en el centro del hastial, y parece que se pudo aprovechar en su parte baja de alguna construcción anterior. Tiene planta cuadrada con machón central, hueco en toda su altura. El paso al cuerpo octogonal se realiza por medio de trompas de ángulo en ladrillo, colocados en disminución de su tamaño.
Al exterior, como ya hemos dicho perdió su portada original, que consistía en un arco apuntado, que encerraba a otro carpanel, resultando entre ambos un tímpano. En la misma fachada sur donde se encuentra el acceso a la iglesia, queda el único resto sin estar oculto entre edificaciones, entre dos contrafuertes un paño enlucido y encalado. Pero se puede observar bajo la capa de cal , que el yeso se ha cuarteado, mostrando un dibujo de cruces de múltiples brazos, en fila de tres. Puede ocultar un paño de sebka. Este trozo se conoce popularmente en el pueblo como el “enrrejolao”, haciendo posiblemente alusión a una labor realizada en rejola o ladrillo.
La torre exteriormente tiene dos cuerpos cuadrados uno realizado en mampostería con refuerzo de ladrillos en las esquinas, y otro superior, ya en ladrillo, donde comienza la decoración. El tercer cuerpo es octogonal con contrafuertes prismáticos en las esquinas. Es donde se concentran los motivos decorativos escoltando los vanos del campanario.
Cronológicamente, según algunos datos del archivo parroquial y analizando estilísticamente la iglesia, podemos pensar que se comenzara a edificar en parte durante la campaña que realizó Don Hernando de Aragón, como arzobispo de Zaragoza a mitad del siglo XVI, pero no se culminaría la obra hasta finales de siglo o principios del siguiente, ya que hasta 1609 no se colocó el altar mayor.
TORRE DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE LA ASUNCIÓN
Lugar de la provincia de Zaragoza en el piedemonte de la sierra de Pardos. En la falda de una colina coronada por los restos del castillo se extiende todo el caserío.
La iglesia es el típico edificio que tras haberse construido en mampostería y sillar, se dotó de un campanario en ladrillo. La torre se encuentra situada a los pies de la iglesia en el lado del evangelio. Al interior presenta machón central de planta cuadrada en toda su altura aunque la torre cambie en el cuerpo de campanas a planta octogonal. Las escaleras discurren entre áquel y el muro de la torre, conseguidas por la aproximación de ladrillos colocados a soga y tizón. El paso del cuerpo cuadrado al octogonal se hace por medio de trompas de ángulos en el mismo material.
Al exterior la torre se levanta con dos cuerpos de planta cuadrada, el primero realizado en mampostería y el segundo en ladrillo con la clásica decoración mudéjar del siglo XVI.
Los tres cuerpos octogonales tiene pilastras adosadas en la esquinas, y se articulan tras el primer cuerpo que presenta paños de rombos, a base de vanos en arcos de medio punto doblados, cornisas, fajas decorativas entre impostas de cerámica verde, blanca y amarilla, óculos y algún pequeño paño de rombos, terminando con una fila de dientes de sierra La torre conforme va ganando en altura, va disminuyendo rítmicamente en anchura cada cuerpo, siendo cada vez más finas y menos profundas las pilastras, que además se decoran con esquinillas, para una mayor desmaterialización.
Cronológicamente la podemos fechar en la segunda mitad del siglo XVI, tanto por la sencillez de los motivos decorativos, y su monótona aplicación, así como por su estructura. Se puede emparentar con la de la iglesia de Paniza, y Fuentes de Jiloca, aunque su estructura interior es original en su planteamiento.
TORRE DE LA IGLESIA PARROQUIAL
Localidad de la provincia de Huesca cerca del pantano de la Sotonera a orillas del río Gállego. La iglesia parroquial es un edificio que presenta en la actualidad tres estilos constructivos. Conserva el ábside románico en piedra sillar de buenas proporciones, la torre mudéjar realizada en ladrillo y levantada sobre áquel, y la nave de la iglesia, que es una obra ya barroca.
Al interior el templo se ha reorientado, y el ábside románico hace ahora las funciones de coro a los pies de la iglesia. En el siglo XVI se le cambió la cubierta por una de crucería estrellada. La torre se levanta sobre él, y se accede a su interior por una escalera adosada al muro hasta ganar la altura de un cuerpo formado por una galería de arcos de medio punto, que dan paso a la torre en sí. Está hueca en toda su altura, con una escalera de tramos que se adapta a la planta octogonal que presenta la torre.
Al exterior podemos contemplar como obra del siglo XVI, la galería de vanos con arcos de medio punto doblados, articulados por cornisas, y encima tras un breve tejadillo, la torre de planta octogonal con contrafuertes en las esquinas dividida en dos cuerpos.
El primer cuerpo concentra la decoración con dientes de sierra y un rombo. El segundo cuerpo, de menor anchura y altura, hace las funciones de campanario. Tiene vanos abiertos en arco de medio punto y remata la torre con una doble fila de esquinillas.
Podemos considerar la torre como obra de la segunda mitad del siglo XVI, por su estructura interna, hueca en toda su altura, por su exterior de planta octogonal con contrafuertes en las esquinas, y por la sencillez de motivos decorativos.
IGLESIA DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN
Lugar de la provincia de Zaragoza junto al río Jiloca. Fue un pueblo amurallado del que conserva algún torreón y un par de puertas del recinto. La misma torre como veremos, de la iglesia presenta un aspecto civil-militar.
El templo se edificó en mampostería con verdugadas de ladrillo como refuerzo en las esquinas, y en los contrafuertes, así como en la parte superior de la fachada y de la torre, y también en toda la torre barroca.
Tiene cabecera poligonal de cinco lados, que se cubre con bóveda de crucería estrellada bastante complicada. La nave tiene cuatro tramos y se cubre de igual forma, formando un “encaje” que nos recuerda a las bóvedas de la iglesias de Paniza, o Santa María de Albarracín. La reforma barroca colocó pilastras y una volada cornisa que recorre tanto el ábside como la nave.
Tiene capillas laterales, una por cada tramo, que en su origense cubrirían todas con bóveda de crucería estrellada, pero algunas fueron modificadas en la reforma barroca, y se les colocó cúpulas. La sacristía situada en el lado de la epístola del presbiterio se cubre con la misma bóveda que las capillas laterales.
El coro es alto y se encuentra a los pies de la iglesia. Se apoya en pilastras en sus esquinas con un atrevido arco que se lanza a lo ancho de toda la nave. Bajo él se cubre con una bóveda de crucería estrellada.
Existen dos torres a los pies, pero de diferente época constructiva cada una. La realizada en el siglo XVI se sitúa en el lado del evangelio, es de planta cuadrada, y su estructura interior es a base de salas superpuestas. La otra torre, también de planta cuadrada, corresponde a la reforma barroca del siglo XVIII.
La iglesia en su conjunto interno parece tener tres naves, ya que las capillas se encuentran intercomunicadas entre sí, rompiendo el muro de los contrafuertes.
Al exterior las dos torres flanquean una sencilla porta realizada en piedra de estructura muy clásica. Se remata con la típica galería de arcos de medio punto doblados.
La torre levantada en el siglo XVI, como he dicho al principio de aspecto civil, se construyó en mampostería, como la iglesia, con los ladrillos reforzando las esquinas. Nos recuerda a la torre de San Miguel de Ambel. Se divide en dos cuerpos. El primero de grandes proporciones llega hasta la altura de la nave de la iglesia. Es un muro liso, sólo interrumpido por alguna ventana de estructura adintelada, de la que destaca la artística reja del lado Noroeste.
El segundo cuerpo, ya en ladrillo, tiene tres vanos por cada lado, en arco de medio punto articulados por cornisas, y un óculo en el antepecho.
Son escasos los datos que aporta el archivo parroquial sobre la fecha de construcción del templo, pero no se puede admitir la fecho del siglo XV, como aparece en muchas publicaciones. La complejidad sólo de las bóvedas, así como la estructura de la iglesia nos lleva a afirmar que la iglesia pudo realizarse en su parte fundamental en la segunda mitad del siglo XVI. Posteriormente en el siglo XVIII se cambiarían la cubierta de algunas capillas, se decoraría al gusto el interior, y se levantaría, como obra fuerte, la nueva torre.
TORRE DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL
Barrio de Zaragoza situado en la orilla derecha del río Ebro. La primitiva iglesia fue derribada en 1963, y de ella se conservó tan sólo la torre.
Se divide en dos cuerpo. El primero de planta cuadrada, con la parte baja sin decoración, ya que era la parte que se unía a la iglesia. La parte superior con vanos en arco ligeramente apuntados, se decora con rombos y una fila de dientes de sierra.
El segundo cuerpo tiene planta octogonal, es decir estamos ante una torre de las denominadas mixtas. Aunque parece obra ligeramente posterior. Tiene pilastras en las esquinas y vanos con arcos de medio punto doblados. En la última se añadieron unos torreoncillos, quizás demasiado desarrollados, de planta circular, no sabemos el por qué de dicha planta, que nos es típica en las torres mudéjares del siglo XVI, para suavizar el paso del cuadrado al octógono.
En su interior está hueca, sin machón central y con las escaleras realizadas a base de tramos adosadas al muro de la torre.
Está documentada que esta torre fue levantada por el maestro Gaspar de Pex en 1545.
TORRE-CIMBORRIO DE SANTA MARÍA
Ciudad de la provincia de Huesca junto a la desembocadura del río Sosa, afluente del Cinca.
Es difícil el acertar exactamente la denominación atribuible a esta construcción. Por un lado podemos denominarle cimborrios nos atenemos a su localización en la parte central del crucero. Pero por otro lado no es la típica estructura si lo comparamos con los de las catedrales de Zaragoza, Tarazona o Teruel, ya que éste es una simple bóveda con ocho lados.
Se levanta toda la estructura sobre un basamento de piedra sillar. Al exterior el ladrillo comienza a emplearse en el último tercio de la planta cuadrada , mientras que en su interior se forra con piedra.
La decoración es la clásica en las obras mudéjares del siglo XVI, un paño de rombos, rodeando un vano en arco de medio punto doblado, y coronando este cuerpo una serie de arquitos a modo de pequeña galería, que nos recuerda a la torre de Leciñena.
El cuerpo octogonal se divide en dos pisos. Arcos de medio punto, pilastras que matan las esquinas, y bandas de rombos.
Puede fecharse esta obra en la segunda mitad del siglo XVI.
AMPLIACIÓN DE LA IGLESIA DE SAN MARTÍN
A finales del siglo XVI la iglesia se reorientó elevándose un nuevo presbiterio. Actualmente ha vuelto a su orientación primitiva. Se construyó una nueva cabecera formada por un tramo cuadra, más estrecho que la nave, cubierto con bóveda de crucería sencilla, flanqueado por dos espacios, hoy con distintos usos, que serían sendas sacristías..Se cubren ambos con bóveda de crucería estrellada.
Tal vez como dice Gonzalo Borrás esta ampliación tuviera que ver con la lauda sepulcral que sobre el mismo reza: Aquí está sepultado Martín Sisamón. Murió en 10 de Enero año 1612.
Al exterior destaca la galería de ventanas en arco de medio punto, que sanea el edificio, evitando que el peso del tejado caiga directamente sobre la bóveda, que deformó la primitiva iglesia, pero que a su vez la unificó con la nueva ampliación, perdiendo su condición de iglesia fortaleza del siglo XIV.
El muro del presbiterio se decoró con sencillas filas de esquinillas, que contrastan fuertemente con la magnífica fachada original.
IGLESIA PARROQUIAL DE LA PIEDAD
Lugar de la provincia de Zaragoza situado a orillas del río Moyuela, afluente del Aguas Vivas.
Los materiales empleados en su construcción son piedra sillar, ya que en un principio se comenzó la iglesia en este material, y ladrillo, material con el se terminó en estilo mudéjar.
Tuvo en su origen una cabecera poligonal de cinco lados, que hoy está cortada por la ampliación que sufrió en el siglo XVII, con el adosamiento de un crucero y dotación de una nueva cabecera de planta plana.
Con los restos que se conservan de la primitiva cabecera, hoy convertida en un tramo más de la nave, de menores dimensiones que el resto de tramos, podemos decir que la bóveda era de crucería estrellada bastante complicada. A cada lado se abría una capilla.
La nave tras la reforma del siglo XVII se convirtió en una iglesia de tres naves, la principal y originaria, y las laterales, que se corresponderían con las capillas laterales.
Se cubre con bóveda de crucería estrellada, y corresponden dos capillas en el primer tramo, y una en el segundo, estando ocupado el espacio restante por un almacén en un lado y por la torre en el otro.En el siglo XVII se cambió la cubierta de las capillas por cúpulas sobre pechinas, se hicieron más profundas y se comunicaron entre sí. Se decoró en la misma ampliación el intradós de los arcos con tracerías mudéjares en yeso, que son diferentes en cada arcada.
Tenía un coro alto a los pies, y bajo él se ha colocado su sillería en madera tallada.
La torre como hemos dicho situada a los pies, tiene planta cuadrada, sin machón central y con las escaleras de tramos adosadas al muro de la misma. Éstas parecen obra posterior, pues rompen la luz de algunos de los vanos.
La portada al exterior situada junto a la torre, es muy sencilla con un arco de medio punto, enmarcado por dos pilastras y un frontón partido, posiblemente obra ya del siglo XVII. Tenía otro acceso en el hastial de los pies en piedra sillar y con arco de medio punto. Una faja de rombos decora la parte superior , que se vio rota por la apertura de un óculo para la iluminación del coro, que también sería una obra correspondiente a la reforma posterior.
El primer cuerpo de la torre realizado en piedra sillar es liso completamente .El segundo, ya en ladrillo, se decora con esquinillas, y fajas de rombos. El tercero vuelve a repetir paños de rombos intercalados con fajas de dientes de sierra y vanos en a